CAPÍTULO XCIX - OSCAR WILDE
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CAPÍTULO XCIX
OSCAR WILDE
Oscar Fingal
O’Flahertie Wills Wilde, poeta, escritor y dramaturgo británico de origen irlandés.
Dublín (entonces Reino Unido), 16-10-1854; París, 30-11-1900.
Fue el segundo de los tres hijos del médico Sir William Robert Wills Wilde y su esposa Jane Frances Agnes Elgee, dos distinguidos miembros de la sociedad angloirlandesa de Dublín. Su padre, además de exitoso cirujano de oídos y nariz, era un admirado filántropo, director de un dispensario que daba atención a los indigentes. También escribió libros sobre arqueología y folclore. Por su parte, su madre era una reconocida poetisa y defensora del nacionalismo irlandés, y había hecho publicaciones con el seudónimo de Speranza.
Wilde tuvo una
infancia feliz. Fue educado en casa con tutores privados hasta los nueve años y
desde entonces mostró una inteligencia notable y una especial facilidad para
los idiomas. Estudió en la Portora Royal
School de Euniskillen, en el Trinity
College de Dublín y, entre 1874 y 1878 en el Magdalen College de Oxford, donde recibió el Premio Oxford Newdigate Prize por su poema Ravenna, en ese entonces un galardón de
prestigio.
Se graduó con los más altos honores, y siguiendo el consejo de sus tutores se integró a la llamada filosofía del esteticismo, el arte por el arte, que habría de guiar muchas de las actuaciones de su vida.
Regresó a Dublín,
donde conoció y se enamoró de Florence Balcombe, pero la relación no prosperó y
Florence contrajo matrimonio a fines de 1878 con el novelista y escritor
irlandés Abraham “Bram” Stoker.
Salió del país y pasó
los siguientes seis años en París, Londres y Estados Unidos, dictando
conferencias sobre filosofía estética, entre otras actividades.
En el verano de 1881, reunió y revisó sus trabajos poéticos, agregó otros y publicó Poems, su primer libro.
En Londres conoció a Constance Lloyd, hija de un consejero de la reina. Se casaron en mayo de 1884 y tuvieron dos hijos en los dos años siguientes. Se separaron a causa del escándalo Wilde, Constance cambió su apellido y el de sus hijos y el poeta fue obligado a renunciar a la patria potestad, pero nunca se divorciaron.
Oscar Wilde alcanzó
el Olimpo social y literario en un poco más de una década, desde 1883 hasta
finales de 1984: En París escribió The
Duchess of Padua, en Londres dirigió la revista femenina The Woman’s World, publicó The Happy Prince and Other Tales, The
Portrait of Mr. W.H., su única novela The
Picture of Dorian Gray en el Lippincott's
Magazine, el libro de ensayos Intentions,
el libro de relatos Lord Arthur Savile’s
Crime and Other Stories, se estrenaron
Lady Windemere’s Fan y A Woman of no
Importance, y publicó la colección de seis poemas Poems in Prose.
En febrero de 1895 se
estrenó en Londres An Ideal Husband,
y en febrero The Importance of Being
Earnest.
El ingenio mordaz característico de sus obras, enfocado esencialmente en criticar la doble moral y la hipocresía de la sociedad de su tiempo, le garantizaron el éxito.
Desde tan altas cimas
empezó su declive en el mes de marzo, cuando promovió un juicio por difamación
contra el Marqués de Queensberry, que lo había acusado de “presumir de
sodomita”. Después de un riguroso interrogatorio, el juez ordenó detenerlo, y
fue procesado y sentenciado a dos años de trabajos forzados “por indecencia
grave”. Fue enviado a la cárcel de Reading, de donde salió en mayo de 1897 a
vivir en la ciudad francesa de Bernaval.
Al año siguiente murió su esposa y él se marchó a París donde vivió bajo el seudónimo de Sebastián Melmoth. Allí publicó su famosa Ballad of the Reading Gaol, que había escrito en cautiverio.
Durante la primavera de 1900 pasó una temporada en Sicilia y Roma. En octubre fue operado de una otitis aguda, y el 30 de noviembre muere en París a causa de un ataque de meningitis. Antes de morir se convirtió a la fe católica y fue bautizado.
En el
Cementerio de Bagneux, en las afueras de París, donde estuvo sepultado desde
1900 hasta 1909, se leía:
Ni una palabra se atrevían a añadir a las
mías; y como rocío, así caían sobre ellos mis discursos. (Job, 29, 22).
En el monumento del Cementerio Père Lachaise de París, donde reposan sus restos desde 1909, obra del escultor británico Jacob Epstein, se grabó una estrofa de su poema Ballad of the Reading Gaol:
Las lágrimas ajenas llenarán por él
la destrozada urna de la Piedad,
porque sus dolientes serán marginados
y los marginados siempre lloran.
Desde el
30-11-1998, en Adelaide Street, cerca de la Plaza Trafalgar, se levanta una
estatua llamada A Conversation with Oscar
Wilde, de la artista Maggie Hambling. Allí se lee (de Lady Windemere’s Fan):
Todos vivimos en el fango, pero algunos
estamos mirando las estrellas.
REQUIESCAT - (Dedicado a su hermana Isola Francesca,
fallecida a los nueve años, a causa de una meningitis).
Pisad
ligeramente, que ella duerme
bajo la
nieve amiga;
hablad
muy quedamente, que ella siente
crecer
las margaritas.
Su dorada
y brillante cabellera
la
marchitó la herrumbre,
y aquella
juventud de gracia plena
sólo
polvo la cubre.
Blanca
como la nieve, su sonrisa
de lirio
vi crecer,
y en su
niñez apenas se advertían
sus aires
de mujer.
Tablas de
un ataúd, pesadas piedras,
aprisionan
su pecho,
y está mi
corazón solo y en pena
vigilando
su sueño.
Dejadla
en paz porque ella ya no escucha
ni
sonetos ni liras,
toda mi
vida yace en esta tumba,
traed
tierra y cubridla.
LA TUMBA DE KEATS - (The Grave of Keats)
Libre de la injusticia, sin el dolor del mundo,
descansa finalmente bajo el azul de Dios:
Voló siendo aún nuevos la vida y el amor,
es el mártir más joven el que reposa aquí,
cual Sebastián, hermoso, muerto a tan corta edad.
No hay en su tumba tejos ni sombras de cipreses,
pero amables violetas lloran con el rocío
y tejen en sus huesos florecidas cadenas.
¡Oh corazón altivo que rompió la desgracia!
¡Oh, los labios más dulces después de Mitylene!
¡Oh pintor y poeta de nuestra tierra inglesa!
Pervivirá tu nombre que fue escrito en el agua
y mantendrán mis lloros en verde tu memoria,
cual de Isabella el llanto mantuvo su albahaca.
EL POETA MUERTO - (The dead
Poet)
(Para Oscar Wilde, de Lord Alfred Douglas)
Soñé con él anoche y
en su rostro
no asomaba la sombra
del desastre,
oí su voz de oro que
buscaba
con aire musical de
viejos tiempos
el escondido encanto
de lo simple
y evocaba prodigios
del vacío
hasta vestir lo
humilde de belleza
y hacer del mundo
entero un paraíso.
Me ví después ante
robusta reja
llorando por palabras
que callamos,
medios misterios y
olvidados cuentos,
maravillas de nítido
sentido,
verbo sin voz cual
degollado trino.
Entonces desperté y
lo supe muerto.
CITAS
- A veces la gente se pregunta en qué tipo de
gobierno viviría mejor el artista, y solo hay una respuesta: en ninguno.
- Escribí cuando no conocía la vida. Ahora que
entiendo su significado, ya no tengo que escribir. La vida no puede escribirse,
sólo puede vivirse.
- Aquel que vive más de una vida, tiene
también que morir más de una muerte.
- Todo santo tiene un pasado y todo pecador
tiene un futuro.
- Cada vez que la gente está de acuerdo
conmigo siento que me estoy equivocando.
- Los viejos se lo creen todo, los de mediana
edad sospechan de todo, los jóvenes lo saben todo.