UNIVERSOS - VOLUMEN II. CAPÍTULO XLVII - GIL VICENTE

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 CAPÍTULO XLVII

GIL VICENTE

 

Dramaturgo, poeta, músico y actor portugués.

Guimaraes o Lisboa, h.1465; ¿Évora?, h.1536.

 

      Nacido en un hogar humilde, se sabe poco sobre sus primeros años. Probablemente aprendió orfebrería con uno de sus familiares y como orfebre llamó la atención de la reina Leonor. De esta manera llegó a la Corte y en 1502, tuvo oportunidad de empezar a mostrar sus dotes como dramaturgo.

      En 1509 fue nombrado Superintendente de las obras de oro y plata en Thomar, y en 1513, después de algunos otros cargos, Señor de la Casa de Moneda de Lisboa. Fue también Maestro de Retórica del rey Don Manuel I.

      Aunque sus primeras inclinaciones por el teatro nacieron de las incipientes manifestaciones medievales, sus biógrafos consideran que su vocación de dramaturgo tuvo origen en la escuela dramática castellana que encabezaban Juan del Encina y Lucas Fernández, pero también recibió la influencia de algunos de sus contemporáneos, especialmente del dramaturgo extremeño Bartolomé de Torres Naharro, uno de los padres del teatro clásico español, y del poeta y dramaturgo también extremeño Diego Sánchez de Badajoz, cuyas influencias son visibles en la obra del portugués.

      A mediados de 1502 su obra Monólogo do Vaqueiro, también llamada Auto da Visitação, una sencilla pieza presentada para entretener a la reina María, cuarta hija de Isabel y Fernando y esposa del rey Don Manuel I, con motivo del nacimiento de su primogénito, futuro Rey João III, se convierte también en el símbolo del nacimiento del teatro portugués.

      A finales del mismo año, Gil Vicente es invitado a repetir la presentación durante las celebraciones navideñas, pero él no la considera apropiada y decide componer una nueva obra: Auto Pastoril Castelhano.

      Se convierte así en funcionario de la Corte y emprende la organización de todos los festejos que conmemoran los acontecimientos reales.

      Por las investigaciones de Anselmo Braamcamp Freire, condensadas en "Gil Vicente trovador, mestre da Balança", cuya segunda edición fue publicada en 1944, se sabe que Gil Vicente tuvo por lo menos cinco hijos: dos de su primer matrimonio con Branca Bezerra, Gaspar y Belchior y, al enviudar, tres de su segundo matrimonio con Melicia Rodrigues: Paula, Luis y Valeria.

      Compuso cerca de medio centenar de piezas teatrales, de las cuales en vida sólo publicó Barca do Inferno en 1517.

      Tras la muerte del dramaturgo, sus hijos Luis y Paula, recopilaron y publicaron en 1562, con el título de Copilaçam de todas las obras de Gil Vicente, 44 piezas, entre las cuales hay por lo menos dos que los críticos consideran de dudosa paternidad.

      Cabe mencionar también que Gil Vicente fue además uno de los más prolíficos compositores líricos del siglo XVI. Buena parte de estos escritos apareció en el Cancioneiro Geral de García de Resende, publicado en 1516, donde también aparecen composiciones poéticas de autores cercanos a las Cortes de Alfonso V, Juan II y Manuel I.

      Dada la calidad de sus escritos y su trascendencia en el ambiente cultural de la época, se le considera sin ninguna duda el padre del teatro portugués, pero también una figura importante del teatro español, ya que escribía indistintamente en los dos idiomas, y algunas veces los mezclaba. Se sabe que escribió doce piezas en castellano y diecinueve en los dos idiomas.

 

      La Historia de la literatura portuguesa (2011. Mérida: Junta de Extremadura. España.), de Juan M. Carrasco González, Mª Jesús Fernández García, Iolanda Ogando González y Mª Luísa Trindade Madeira Leal, coordinada por Fernández García, clasifica y resume la obra de Gil Vicente “en cuatro tipos, teniendo sobre todo presente la temática y sin entrar en cuestiones teóricas sobre la diferencia entre auto, farsa y comedia, designaciones que el dramaturgo empleó y con que tradicionalmente se conocen sus piezas”.

      Reseñemos brevemente estos cuatro tipos y algunas obras en cada clasificación:


      Piezas religiosas, para acompañar celebraciones litúrgicas en la corte, como la Navidad y la Pascua, y para resaltar los principios teológicos y morales de los dogmas católicos: Auto da Visitação, Auto dos Reis Magos, Auto da Sibila Casandra, Auto da Cananeia, Auto da Alma, y la trilogía As Barcas: Auto da Barca do Inferno, Auto da Barca do Purgatorio, Auto da Barca da Gloria, Dialogo sobre a Resurreição.

 

      Farsas, donde, con mucho humor hace reiteradas críticas a los comportamientos sociales de sus contemporáneos: Farça chamada Auto da Índia, Farça do Velho da Horta, Farça dos Físicos, Farça do Juiz da Beira, Farça do Clerigo da Beira, Farça das Ciganas y Farça de Inez Pereira.


    Piezas alegóricas, que incorporan personajes de diferentes condiciones, con propósitos moralizantes, y algunas para recrear escenas y conmemorar acontecimientos relacionados con la vida de la corte: Fragoa d’Amor, Cortes de Júpiter, Templo de Apolo, y Nao d’Amores. Esta última, por ejemplo, con pasajes en portugués y castellano, fue escrita para que su puesta en escena formara parte de los festejos con motivo de la entrada en Lisboa de Doña Catalina de Austria en 1527, casada en Salamanca dos años antes con el rey Juan III de Portugal. 

      Piezas novelescas, donde incluye temas más modernos, a tono con los aires renacentistas de la época. Es así como emplea pasajes de novelas de amores cortesanos y, principalmente, de las muy en boga novelas de caballería: Comédia de Rubena, Dom Duardos, Amadís de Gaula y Comédia do Viúvo. 

      Adicionalmente, vale la pena mencionar algunas Obras Varias, relacionadas principalmente con acontecimientos y personajes de la Corte: Sermão prégado em Abrantes no nascimento do Infante D. Luis, Trovas á morte d’El Rei D. Manuel, Romance á acclamação de D. João III, Pranto de Maria Parda, A El Rei D. João III, A o Conde do Vimioso y Sepultura de Gil Vicente.

      Después de 1536, año en que se representa Floresta de Enganos, su última obra, no hay información sobre su vida, pero se cree que murió en Évora en ese mismo año o un poco después. Un documento fechado en abril de 1540 se refiere a “Gil Vicente, a quien Dios haya perdonado”.


      Sus restos y los de su primera esposa Branca Bezerra, reposan en la Iglesia del Monasterio de San Francisco de Évora, en Portugal.

Los epitafios fueron escritos por el propio Gil Vicente:

 

SEPULTURA DE GIL VICENTE

El grande juicio esperando,

yazgo aquí, en esta morada,

de esta vida tan cansada,

descansando.


Pregúntame quién fui yo,

procura el bien para mí,

porque tal como tú, fui

y tal serás, como yo.


Y pues esto es todo, ven

oh lector, es mi consejo

que me tomes como espejo,

mírame y mírate bien.


Y el de su esposa:

Yace aquí la muy prudente

Señora Branca Bezerra,

esposa de Gil Vicente,

hecha tierra. 


AUTO DE LA SIBILA CASANDRA - Fragmento. (Auto da Sibilla Cassandra)

Casandra:

Allende de eso, sudores

y dolores

de partos, llorar de hijos:

No quiero verme en letijos,

por más que tú me enamores.

¡Y a mí qué se me da!

¿Quien será,

que me case a mi pesar?

¿Si yo no quiero casar,

a mí quien me forzará?


(Canta:)

Dicen que me case yo;

no quiero marido, no.

Más quiero vivir segura

nesta sierra a mi soltura,

que no estar en la ventura

si casaré bien o no.


Dicen que me case yo;

no quiero marido, no.

Madre, no seré casada,

por no ver vida cansada,

o quizá mal empleada

la gracia que Dios me dio.


Dicen que me case yo;

no quiero marido, no.

Y no será ni es nacido

tal para ser mi marido;

y pues que tengo sabido

que la flor yo me la so,

dicen que me case yo,

no quiero marido, no.



HALCÓN QUE SE ATREVE

Halcón que se atreve

con garza guerrera,

peligros espera.


Halcón que se vuela

con garza a porfía

cazarla quería

y no la recela.


Mas quien no se vela

de garza guerrera,

peligros espera.


La caza de amor

es de altanería:

trabajos de día,

de noche dolor.


Halcón cazador

con garza tan fiera,

peligros espera.



¿CUÁL ES LA MUCHACHA? - (O que é a menina?)

¿Cuál es la muchacha

que lleva las flores

si no tiene amores?


La chica escogía

la rosa florida.

El hortelanico

prendas le pedía,

si no tiene amores.


NAO DE AMORES. Fragmento. - (La tragicomedia siguiente es llamada Nave de Amores. Representose al muy poderoso Rey Don Joao el tercero, en la llegada de la esclarecida y muy católica Reina Doña Catalina Nuestra Señora a la ciudad de Lisboa, en el año 1527).

      El siguiente fragmento transcribe la última estrofa de la descripción de su nave por parte del Príncipe de Normandía, la invitación a sus hidalgos para calafatearla y la cancioncilla al son de la cual lo hacen:

Príncipe de Normandía:

Será capitán mayor,

piloto, maestro y patrón

aquel vivo Dios de Amor;

la mar será mi pasión,

y las ondas mi dolor,

mis ojos los marineros.

He aquí la nave acabada,

y puesta en sus astilleros;

falta ser calafateada:

Calafatead, mis obreros.

Cancioncilla:

Muy serena está la mar,

¡a los remos, remadores!

¡Esta es la nave de amores!

Al compás de las sirenas

cantarán nuevos cantares,

remaréis con tristes penas

vuestros remos de pesares;

tendréis suspiros a pares

y a pares los dolores:

esta es la nave de amores.

Y remando atormentados,

hallaréis otras tormentas

con mares desesperados

y desastradas afrentas;

tendréis las vidas contentas

con los dolores mayores:

esta es la nave de amores.

De remar y trabajar

llevaréis el cuerpo muerto,

y al cabo del navegar

se empieza a perder el puerto.

Aunque el mal sea tan cierto,

a los remos, remadores.

Esta es la nave de amores.



CITAS


- El que vive del arado siempre está muerto.


- Más vale un asno que me lleve que un caballo que me derribe.




UNIVERSOS - VOLUMEN II. CAPÍTULO XLVI - PAUL VERLAINE

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 CAPÍTULO XLVI

PAUL VERLAINE

 

Paul Marie Verlaine, poeta francés, padre del simbolismo y maestro del decadentismo, ícono de los poetas malditos. Miembro de la Comuna de París. Tal vez el mayor poeta lírico francés del siglo XIX.

Metz, 30-03-1844; París, 08-01-1896.

      Era el hijo único de un oficial de la Armada y de una joven hija de terratenientes. En sus primeros años tuvo un contacto frecuente con la naturaleza y desde muy joven mostró sus inclinaciones poéticas, entonces de estilo romántico.

      Hizo sus primeros estudios en el Liceo Bonaparte, una experiencia amarga y frustrante que acentuó su carácter contestatario, enemigo de formas y encasillamientos de todo tipo.

      Por ese camino, años después cambió los estudios de la Escuela de Derecho por la vida bohemia de los cafés, los bares y los salones literarios de la capital francesa.

      Decidido a ser poeta, visita el salón del Marqués de Ricard, donde hace amistad con importantes figuras literarias, como Auguste Villiers de l'Isle-Adam, entre otros.

      En 1870, luego de una decepción por el amor no correspondido de su prima Élise Moncomble, contrae matrimonio con Mathilde Mauté, tal vez su primera musa, aunque no por mucho tiempo.

      Meses después adhiere a la Comuna de París y un poco más tarde ya forma parte del Comité Central. Viene entonces la semana sangrienta de la masacre comunera, de la cual el poeta escapa milagrosamente, y el matrimonio se refugia en Pas-de-Calais.

      A su regreso a París, llegaron a vivir a casa de los padres de Mathilde y esperaban un hijo, cuando a mediados de 1871 un joven y desconocido poeta de diecisiete años, un enfant terrible que buscaba escapar de la vida provinciana que lo asfixiaba y quería espacio en la bohemia parisina de los poetas de su tiempo, le envió algunos poemas, incluído Le Bateau Ivre, con la esperanza de encontrar aceptación y reconocimiento. Se llamaba Arthur Rimbaud.

      Verlaine quedó deslumbrado con los versos del poeta adolescente y le respondió con un boleto de ida a París, y estas palabras: “Ven, querida gran alma. Te esperamos, te queremos. Paul Verlaine”. Nunca imaginaron de qué manera les iba a cambiar la vida.

Verlaine vivía relativamente tranquilo con su mujer e hijo en casa de sus suegros, y la llegada del prepotente y altanero adolescente fue como la entrada de un elefante en una cristalería. Su arrolladora personalidad, sorprendente en un chico de su edad, arrastró a Verlaine al alcohol, a la absenta y al desprecio absoluto por todas las formas sociales. Se hicieron amantes y muy pronto escandalizaron a la intelectualidad parisina.

      Rimbaud se marcha a Londres y Verlaine se queda en París, atendiendo un ultimátum de su esposa. Semanas después, abandona a Mathilde y a su hijo y viaja a Londres en busca de su amado.

      Allí sobreviven de una ayuda que les envía la madre de Verlaine y de algunas clases de francés, mientras Rimbaud escribe la mayor parte de lo que luego sería su libro Les Iluminations, publicado por primera vez en La Vogue en 1886.

      La felicidad, si la hubo, duró poco. Verlaine se vio sometido a frecuentes humillaciones, críticas que menospreciaban su poesía y ultrajes como “viejo calvo y fracasado”. Escapa a Bruselas y envía una carta a Rimbaud anunciándole que intentará reconciliarse con su esposa y, de no ser posible, se suicidará.

      Rimbaud le responde …Vuelve, todo estará totalmente olvidado, pero ante la indiferencia de su amado, decide viajar a Bruselas.

Pronto volvió el infierno de las humillaciones, agravadas por el alcoholismo y, en una de esas discusiones, Verlaine le dispara en plena calle y lo hiere en una pierna.

      Interviene la policía, Verlaine es acusado de sodomía y condenado a dos años de prisión, que cumplió en Bruselas y en Mons, entre 1873 y 1875.

      El encierro lo hizo volver al catolicismo de sus primeros años, mientras escribía Cellulairement, 32 poemas que la mayoría de los críticos valoran como los más bellos de su obra.

      Al salir de la cárcel intentó reconciliarse con Mathilde, pero encontró que ella ya había obtenido la separación y la custodia del niño. Volvió a ver a Rimbaud en un reencuentro de dos días en Stuttgart, que terminó en una última pelea y decidió regresar a Inglaterra, donde volvió a sus clases de francés, latín y griego.

      A su regreso a París en 1877 vuelve a encontrar el amor en Lucien Létinois, uno de sus alumnos de inglés, de dieciocho años. Viaja con él a Inglaterra y en 1880 compra una granja con la idea de instalarse allí con Lucien y sus padres. El emprendimiento agrícola no funcionó y en 1883 una fiebre tifoidea acabó con la vida de Lucien.

Verlaine regresó a Francia y pasó una temporada escandalosa en la localidad de Coulommes, cincuenta kilómetros al este de París.

      La muerte del chico, la de la madre del poeta tres años después, el fracaso de todos sus intentos de reconciliación con Mathilde y el amargo final de su relación con Rimbaud, fueron demasiado para sus ya débiles fuerzas y recayó en el alcoholismo, la drogadicción y el libertinaje. Ya era, sin embargo, un poeta famoso que seguía escribiendo y deslumbrando a sus contemporáneos con la belleza de sus palabras.

      Recordemos algunas obras de los útimos años:

Jadis et naguère (1884), incluye:

      Jadis (Contracción del francés antiguo “ja a dis” “il y a déjà des jours”, “beaucoup de jours”, “hace mucho tiempo”):

Sonnets et autres vers, Pierrot, Sonnet boiteux, Art Poétique, Allégorie, Vers Jeunes y À la manière de plusieurs. 

      Naguère (Contracción de “il n’y a guère”, “hace poco (tiempo)):

Crimen amoris, La Grâce, L’Impénitence finale, Don Juan pipé y Amoureuse du Diable, escritas años antes pero que no encajaban en colecciones anteriores cuidadosamente agrupadas.

      Por otro lado, Parallèlement comprende piezas bohemias y eróticas técnicamente iguales a sus mejores trabajos.

      En Amour, sus nuevos poemas aún tienen destellos de su antigua magia, en particular los pasajes de su lamento por Lucien Létinois.

      También obras en prosa como Les Poètes maudits; Les Hommes d'aujourd’hui, breves biografías de escritores contemporáneos, la mayoría de las cuales aparecieron en 1886; Mes Hôpitaux, relatos sus reclusiones en hospitales; Mes Prisons, narraciones de sus encarcelamientos, incluida la historia de su “conversión” en 1874; y Confessions, notes autobiographiques.  Jugó un papel decisivo en la publicación de Illuminations de Rimbaud en 1886 y lo hizo famoso.

 

      Sus últimos años lo encontraron escribiendo algunas obras menores, compartiendo con prostitutas ancianas como Philomène Boudin y Eugénie Krantz, las más sobresalientes entre las musas de su decadencia, y frecuentes períodos en los hospitales, donde los médicos le brindaron amistad y atenciones especiales.

      Gozó entonces de gran prestigio literario. Fue agasajado en Londres, Oxford y Manchester por jóvenes simpatizantes, entre ellos el crítico Arthur Symons, que organizó una gira de conferencias en Inglaterra en noviembre de 1893. Frank Harris y Cranmer Byng publicaron artículos y poemas de Verlaine en The Fortnightly Review y The Senate. Las pensiones de relevo de sus admiradores y el nombramiento de Príncipe de los Poetas que incluía una pensión, fueron también un reconocimiento, por tardío o insuficiente que fuera, a la estima que atraía como poeta y amigo, y le permitieron –ahora sí, Pauvre Lelian- vivir su último año con menos angustias.

      Murió en la posada de Eugénie Krantz en enero de 1896. Tenía 51 años. A pesar de su turbulenta vida personal, Verlaine fue tratado siempre como maestro y precursor por los poetas simbolistas y decadentistas.

      A veces se le recuerda más por su tormentosa vida, sus crisis amorosas, religiosas y alcohólicas, y sus días de pobreza extrema que por los poemas que escribió, pero fue un magnífico poeta y, tras su fallecimiento, su amplia influencia siguió creciendo sobre los poetas que le siguieron.

      En castellano, el modernismo no hubiera sido posible sin la influencia de la poesía de Verlaine.

 

      Finalmente, unos párrafos sobre los poetas malditos:

      En 1884, Paul Verlaine escribe una de sus obras famosas, Les Poètes maudits, ensayo a través del cual se propone, mediante breves estudios biográficos, dar a conocer a seis poetas contemporáneos, malditos según él, ensayo en el cual se incluyó con el nombre de Pauvre Lelian, anagrama de su propio nombre. Tristan Corbière, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes Valmore y Auguste Villiers de l'Isle-Adam, completan el grupo.

      La obra tuvo en 1888 una versión definitiva, corregida y aumentada. En 2004, la compañía francesa Aristophil adquirió los manuscritos en una subasta por cerca de trescientos mil euros. Francia elevó estas reliquias a la categoría de tesoro nacional.

      En 2013, la exposición “Verlaine emprisonné” presentó los manuscritos del encierro, y como resultado de la misma y con el mismo nombre la editorial Gallimard los publicó en una bella coedición con el Museo de Letras y Manuscritos.

 

Leamos dos párrafos de la contracarátula:

      * Este libro…, ofrece una comprensión de una de las obras maestras de Verlaine, Cellularly, desde una nueva perspectiva. En efecto, aborda la cuestión de las cuatro principales "prisiones" de Paul Verlaine:

- Su físico… se siente feo,

- su jaula existencial, que lo muestra dividido entre la fascinación del infierno y el llamado de la gracia,

- su abismal adicción a la absenta,

- y su encarcelamiento en Bélgica, luego de su intento de homicidio de Arthur Rimbaud.

 

     * Luego está el texto de Jean-Pierre Guéno, todo sensibilidad, cercanía, afecto, impregnado de una tierna empatía, una oda a nuestros hermanos malditos, a todos los poetas malditos que ha soportado la tierra.

 

      Jean-Pierre Guéno, comisario de la exposición afirmó también:

Verlaine fue un hombre enjaulado desde el primer día de su vida hasta su muerte. Fue prisionero de la neurosis de su madre, de su propia fealdad, de un contexto político que hizo que todo estuviera paralizado. Fue un torturado, un maldito.

 

Sus restos reposan en el Cementerio de Batignolles en París. En su tumba, bajo su nombre, se lee:

Poeta.

Fallecido el 8 de enero de 1896 a la edad de 51 años.

De Profundis.

 

 

LLANTO EN MI CORAZÓN.

(En el original, el poema aparece sin título, solamente con el epígrafe de Rimbaud):                                

   Llueve suavemente sobre la ciudad.
                      Arthur Rimbaud.

 

Llanto en mi corazón
como lluvia sobre la ciudad.
¿Qué es esta languidez
que taladra mi corazón?

¡Oh, rumor dulce de la lluvia
en la tierra y sobre los tejados!
Para un corazón que se aburre,
¡Oh, el canto de la lluvia!

Llanto sin razón
en este corazón enfermizo.
¡Qué! ¿Ninguna traición?
Este duelo no tiene razón.

¡Es la peor tristeza
no saber por qué,
sin amor y sin odio,
en mi corazón hay tanta tristeza!

 

 

CANCIÓN DE OTOÑO - (Chanson d’automne)

Los largos sollozos

de los violines

del otoño

hieren mi corazón

con una monótona

languidez.

 

Todo agobiante

y lívido, cuando

suena la hora,

me acuerdo

de los viejos tiempos

y lloro.

 

Y me voy

con el mal viento

que me lleva

a uno y otro lado

como a una

hoja muerta.

 

 

 

LAS CONCHAS - (Les coquillages)

Cada concha incrustada

en la gruta donde nos amamos,

tiene su particularidad.

 

Una tiene la púrpura de nuestras almas

robada a la sangre de nuestros corazones

cuando yo ardo y tú te inflamas;

 

esa otra finge tus languideces

y tu lividez cuando, cansada,

te enfadas por mis ojos burlones;

 

esta imita la gracia

de tu oreja, y aquella otra

tu rosada nuca, corta y rolliza;

 

pero una, entre todas, me perturba.

 

 

CITAS

 

- El que vea una luz en la oscuridad de mi corazón, que prenda una vela.

 

- El poeta es un loco perdido en la aventura.