CAPÍTULO XL
JOAN SALVAT PAPASSEIT
Joan Salvat i Papasseit, poeta, escritor y periodista español, considerado
como uno de los escritores catalanes más importantes del siglo XX.
Barcelona, 16-05-1894;
id., 07-08-1924.
Creció en el seno de una
familia obrera y su formación poética fue totalmente autodidacta. Su vida
estuvo marcada por la pobreza y sus últimos años fueron una lucha constante
contra la tuberculosis.
Identificado como poeta de
vanguardia, fue el ícono del llamado Futurismo
en la literatura en lengua catalana. Le gustaba autodefinirse como “poetavanguardistacatalá”.
Desde muy joven se afilió a la
Juventud Socialista Barcelonesa y empezó a escribir en las publicaciones de la
organización llamada Justicia Social.
Fue redactor, editor y crítico
de arte en revistas como Les Miserables,
Sabadell Federal, Un enemic del Poble, y Vell i Nou.
En 1918 publicó una
recopilación de escritos políticos en castellano, que llamó Humo de Fábrica.
Ese mismo año, tras seis años
de noviazgo se casó con su novia del barrio, Carme Eleuterio i Ferrer. En 1919
nació su hija Salomé y en 1922 su hija Nuria, que solo viviría dos años.
Su primer libro de poesía Poemes en ondes hertzianes se publicó en
1919 y recoge poemas escritos desde 1917. En adelante, todos sus escritos
fueron solamente en catalán.
Su segundo libro L’irradiador del port i les gavines apareció
en 1921.
Ese mismo año fue ingresado en el sanatorio de La Fuenfría, cerca de
Madrid, y durante su estadía escribió los poemas que harían parte de su tercer
libro, Les conspiracions.
Finalmente, la enfermedad acabó
con su vida cuando solo tenía treinta años. Bajo su almohada encontraron los
poemas que se publicarían póstumamente con el título de Óssa Menor, en 1925.
El pintor Salvador Dalí rindió
homenaje a la memoria del poeta con el óleo sobre lienzo Venus y Marinero, que se exhibe en el Museo Fundación Gala-Salvador Dalí, en Figueres, la ciudad natal del
pintor.
Sus textos han sido cantados
por decenas de artistas, entre ellos Montserrat Caballé y Joan Manuel Serrat.
Salvat está sepultado en el
Cementerio de Montjuic, en Barcelona, España. El epitafio es un fragmento de su
poema Passeig, incluido en el libro Poemes en ondes hertzianes:
El silencio es
la niebla
Yo sonrío
Y mil luces me
sonríen…
En la calle Argenteria de Barcelona, se lee en una placa:
Aquí pasó sus
últimos días
Joan
Salvat-Papasseit
1894-1924
De madre gitana,
de estirpe
obrera
y de leal
nación,
de dignidad
poeta.
PASEO - (Passeig - Para Joaquim Torres-García).
La niebla
fríamente
acaba
de engullir la larga vía
Las luces son vigías
Al terminar la lluvia
cuando
los árboles sollozan
oh
qué dulce es escuchar el silencio
El silencio es la niebla
Yo sonrío
Y mil luces me sonríen
Son mil luces
no son hombres
Cuán cálida es la sonrisa de las luces
Y las chispas blancas
del troley de los tranvías
danzan como las estrellas.
ME HE TOPADO CON UN HOMBRE QUE PASABA.
NOCTURNO PARA
ACORDEÓN
(Nocturn per a acordió - A Josep Aragay)
(El poema está grabado en el pedestal de la estatua que honra su memoria en
el Mall de la Fusta (Muelle de la Madera),
donde tuvo empleo como vigilante. La escultura es obra de Robert Krier, arquitecto luxemburgués):
Heme aquí: yo he cuidado madera en el muelle.
Vosotros no sabéis
qué es
cuidar madera en el muelle:
pero yo he visto la lluvia
caer a cántaros
sobre los botes,
y la angustia acurrucarse bajo los tablones
bajo los pinos
y las hojalatas,
bajo los cedros sagrados.
Cuando los mossos d’esquadra espiaban la noche
y la bóveda celeste era un gran túnel
sin luz en los vagones:
hice un fuego de astillas en medio de la noche negra.
Vosotros no sabéis
qué es
cuidar madera en el muelle:
pero todas las manos de todos los holgazanes
como una farandola
hacían un juramento alrededor de mi fuego.
Y era como un milagro
que estiraba las manos entumecidas.
Y la niebla ocultaba las pisadas.
Vosotros no sabéis
qué es
cuidar madera en el muelle.
Ni sabéis la oración de las farolas en los barcos
―que son de tantos
colores
como el mar bajo el sol
que no necesita velas.
MI SEÑORA LA MUERTE - (Missenyora la
mort)
Mi señora la Muerte
ha querido visitarme
dentro de las cuatro paredes de
mi cuarto
cerrado.
La vestía una túnica roja,
y sin ruido de huesos se arrastraba
impúdica, a sus anchas.
Mi señora la Muerte
tenía los ojos del instante.
El instante que puede matarme
y puede enamorarme:
porque estoy deseoso de ferviente
cariño.
Su rostro frente al mío.
Pero yo la miraba
para que se avergonzara de sus pasiones,
pues era el sufrimiento por mi
obra
de espíritu.
Mi señora la Muerte
me ha hecho una mueca de
desprecio,
y el favor de desaparecerse
de las cuatro paredes.
CITAS
- Ahora sólo me
fijo en las cosas eternas por encima de las luchas materiales. (Un enemic
del poble).
- Nunca he
escrito nada sin mojar la pluma en el corazón, abierto de par en par. (Id).
- No quiero
alistarme bajo ninguna bandera. Son el verdadero distintivo de las grandes
opresiones. (Id).
