CAPÍTULO XIV - LORD BYRON

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 CAPÍTULO XIV - LORD BYRON


LORD BYRON

 

George Gordon Noel Byron, poeta romántico y satírico británico, uno de los más celebrados de la literatura inglesa.

Londres, 22-01-1788; Missolonghi, Grecia Occidental, 19-04-1824.


Byron nació en el seno de una familia de la aristocracia británica, hijo del apuesto y libertino Capitán John “Mad Jack” Byron y su segunda esposa, Catherine Gordon, una heredera escocesa.

Descendía por línea materna de Jacobo I, rey de Escocia, y sus ancestros paternos eran conquistadores normandos. Quedó huérfano de padre a los tres años.

En 1798, al morir su tío abuelo William, quinto barón Byron, George Gordon heredó el título, las propiedades y unas cuantas deudas.


Fue educado en el colegio de Harrow y en el Trinity College de Cambridge, y con apenas 18 años publicó su primer libro de poemas Hours of Idleness, que no fue muy bien recibido por la crítica y generó su corrosiva sátira English Bards and Scotch Reviewers que le ganó un discreto lugar en el mundo literario. Su consagración llegó en 1812 con la publicación de los dos primeros cantos de su poema narrativo Childe Harold’s Pilgrimage, especie de memorias de su reciente viaje por España, Portugal, Italia, Albania, Grecia y Turquía. El héroe del poema, Childe Harold, evidentemente está basado en elementos autobiográficos, recreados y aumentados para configurar lo que sería el típico héroe byroniano, caracterizado por la rebeldía frente a la moral y las convenciones sociales establecidas.


En 1815 se casó con Anne Isabella Milbanke, con quien tuvo una hija, Augusta Ada King, Condesa de Lovelace. Byron se separó de su esposa al año siguiente, un mes después del nacimiento de Ada y abandonó Inglaterra para siempre cuatro meses después, rechazado por la sociedad inglesa debido a su conducta libertina, y especialmente por los continuos rumores sobre sus relaciones incestuosas con su media hermana Augusta, y pasó el resto de sus días viajando por Europa, en medio de los escándalos de su vida turbulenta.

Ada se casó en 1835 con William King-Noel, primer conde de Lovelace, y fue una sobresaliente matemática y escritora británica.


En abril de 1816, en Suiza, a donde había llegado procedente de Bélgica, Byron convivió con el poeta Percy Bisshe Shelley y sostuvo relaciones amorosas con Claire Clairmont, con quien posteriormente tuvo una hija, Clara Allegra Byron, nacida en 1817 en Bath, Inglaterra. La niña vivió inicialmente con su madre, la media hermana de su madre, Mary Shelley, y su esposo el poeta Percy B. Shelley. Cuando tenía quince meses fue entregada a Byron quien la alojó con familias de acogida y finalmente en un convento católico donde murió a los cinco años, probablemente de tifo.

Ese año, durante los cuatro meses que pasó en Lake Geneva, compuso The Prisoner of Chillon y el tercer canto de Childe Harold, antes de empezar su recorrido por Italia.


A mediados de 1817, Byron terminó en Ferrara el cuarto canto de Childe Harold y durante el resto del año escribió The Lament of Tasso, Manfredo, Beppo, Mazzepa, y empezó el Don Juan.

Childe Harold le permitió sostener correspondencia con Goethe, quien diría de él que se trataba de “el primer talento de su siglo”.

Tras una estancia en Génova, Byron se trasladó a Venecia, donde inició, en 1819, una nueva y turbulenta relación amorosa con Teresa Gamba, Condesa Guiccioli, y llevó una vida licenciosa y salpicada de escándalos.

La condesa Guiccioli se había casado tres días antes de conocer a Byron, con el diplomático Alessandro Guiccioli, cincuenta años mayor que ella. Vivió con Byron como su esposa de hecho, primero en Ravenna y luego en Génova hasta 1823, mientras el poeta escribía los primeros cinco cantos del Don Juan, donde recrea las andanzas del personaje sevillano por varias naciones europeas. En total, el extenso poema consta de diecisiete cantos escritos en octavas reales. Los críticos la incluyen entre sus mejores obras.

A fines de 1821 Byron ya había terminado Marino Faliero, Sardanapalus, Cain, y había empezado Heaven and Earth y The Deformed Transformed, que no llegó a terminar. Se estableció en Pisa, donde lo esperaba la condesa Guiccioli.


En 1822, y junto a los poetas Shelley y Leigh Hunt, fundó en Pisa la revista The Liberal, interrumpida debido a la muerte de Shelley y a la disputa de Byron con Hunt.

La extensa obra de Byron, en gran parte autobiográfica, destaca por su brillo narrativo y la belleza de su poesía. Para sus contemporáneos, representó el ideal del hombre romántico.

Hizo suya la causa de la independencia griega contra los turcos, y la apoyó ideológica y económicamente con acciones y aportes económicos importantes.

El 5 de enero de 1824 llegó a Missolonghi, lugar pantanoso y mortífero, siendo recibido en la playa por una multitud entusiasta.

Muy pronto, debilitado por la vida desordenada de otros tiempos, bajo la influencia del clima malsano del lugar, y por el rudo trabajo intelectual a que se entregaba, sintió quebrantarse su salud. En febrero padeció convulsiones violentas y un ataque de apoplejía. El 10 de abril, durante una excursión, fue sorprendido por un aguacero. Agotado por fiebres malignas, mal tratado por sus médicos, víctima de una inflamación cerebral, murió dos semanas después, con apenas 36 años, sin haber podido cumplir su sueño de ver a Grecia liberada y sin poder combatir por ella, como era su deseo.


Al enterarse de su muerte, Goethe escribió:

Descansa en paz, amigo mío; tu corazón y tu vida han sido grandes y hermosos.


En el Rincón de los Poetas de la Abadía de Westminster se lee desde 1969 un cenotafio tomado de su poema Childe Harold’s Pilgrimage. Canto the Fourth. CXXXVII:


Pero hay algo dentro de mí que vencerá

Tortura y Tiempo, y vivirá cuando yo muera.


Sus restos reposan en el Panteón familiar de la Iglesia de Santa María Magdalena en Hucknall Torkard, Nottinghamshire, Inglaterra, bajo una lápida de mármol obsequiada por el Rey de Grecia y grabada solamente con su nombre y fechas. Su corazón fue llevado en un cofre a Missolonghi.

En la pared del presbiterio de la misma Iglesia de Santa María Magdalena, cerca de la tumba, en una placa de mármol, se lee:


En la bóveda donde está enterrada su Madre

y muchos de sus ancestros, reposan los restos de

GEORGE GORDON NOEL BYRON,

Lord Byron, de Rochdale, en el condado de Lancaster.

Autor de “La Peregrinación de Childe Harold”.

Nació en Londres el 22-01-1788.

Murió en Missolonghi, Grecia Occidental, el 19-04-1824.

Comprometido con el glorioso intento de devolverle a ese país

su antigua libertad y renombre.

En memoria suya, su hermana,

la honorable Augusta María Leigh, colocó esta placa.


Cuando cumplió 33 años, en 1821, Byron redactó este epitafio, para él y para el año que recién terminaba:

Aquí yace, sepultado en la eternidad del pasado, en la que no existe resurrección para los días, -aunque quizás pueda haberla para las cenizas-, el trigésimo tercer año de una vida mal llevada, que tras una larga enfermedad de varios meses ha caído en el letargo y ha expirado el 22-01-1821, dejando un sucesor inconsolable por la gran pérdida que significó su existencia.


Andrè Maurois, uno de sus biógrafos, menciona que Byron había escrito en su juventud:


Mi epitafio será mi nombre solo.

Si coronar no puedo con honra mis cenizas,

que ninguna otra gloria recompense mis actos. 


Estas fueron, al parecer, sus últimas palabras:


Ahora debo dormir. Buenas noches.



ETERNA SEA LA LUZ PARA TU ALMA - (Bright be the place of thy soul)


¡Eterna sea la luz para tu alma!

Más puro que tu espíritu ninguno,

libre de las cadenas de este mundo

y en brazos de la bienaventuranza.


Fuiste entre lo mortal casi divina

y gozará tu alma gloria eterna

y será más ligera nuestra pena

al saber que ante Dios hallarás vida.


¡Que en tu morada el césped leve sea!

Como las esmeraldas, verde y terso,

y que no haya en el haz de tus recuerdos

tan siquiera una sombra de tristeza.


Brotarán del lugar de tu descanso,

en vez de tristes tejos y cipreses,

flores tiernas y un árbol siempre verde:

Para los elegidos, ¿por qué llantos?

 


ELEGÍA - (Elegy)


¡Oh! arrebatada en la flor de la belleza,

será leve la tierra que te cubra;

pero sobre tu césped las rosas dejarán

sus hojas, las más frescas del año;

y en la débil penumbra danzarán las ramas del agreste ciprés

y en el azul arroyo que a raudales brota

veremos a menudo a La Tristeza inclinando su escuálida figura,

trayendo a la memoria sentimientos profundos, muchos sueños,

prolongados silencios y ligeras pisadas.


¡Traviesa sombra que con su paso perturbó a los muertos!

¡Vete! Sabemos que las lágrimas son vanas,

que la muerte no quiere saber de la amargura.


¿Será para callar nuestros clamores?

¿Para que los dolientes lloren menos?

Y tú, --que me has pedido que olvide,

tienes mirada triste, tus ojos están húmedos.



Cuando Byron salió de Inglaterra dejó a su hija Ada en la cuna, pero siempre la tuvo en sus recuerdos y en muchas de sus obras la menciona. El Canto Tercero de Childe Harold empieza y termina con ella.

Por lo que leemos, tal vez el poeta estaba al tanto de que su hija no solo había sido educada en el olvido total hacia su padre, sino que la habían enseñado a odiarlo, tanto que su suegra había establecido en su testamento que nunca debería enseñarse a su nieta el retrato de Lord Byron.

Leámoslo en el Canto Tercero:



LA PEREGRINACIÓN DE CHILDE HAROLD - (Childe Harold’s Pilgrimage)

CANTO TERCERO

I

Es tu rostro como el de tu madre, ¡mi niña bella!

¡ADA! ¿hija única de mi casa y de mi corazón?

Cuando te vi por última vez, tus juveniles ojos azules sonreían,

y luego nos separamos, -no como nos separamos ahora,

sino con una esperanza-.


CXV

¿Hija mía! con tu nombre ha comenzado este canto --

¡hija mía! con tu nombre también ha de terminar --

No te veo, -- no te oigo, -- pero nadie

puede estar tan compenetrado contigo como yo; tú eres la amiga

hacia quien se proyectan las sombras de mis años lejanos.

Aunque nunca pudieras contemplar mi rostro,

mi voz se irá mezclando con tus sueños futuros

y alcanzará tu corazón, -- cuando el mío esté yerto, --

un recuerdo y un guiño, desde la tumba de tu padre.


CXVI

Atender el desarrollo de tu mente, -- para seguir

el despertar de tus pequeñas alegrías, -- para sentarse y casi

verte crecer ante mis ojos, -- para observar cómo aprendes

a conocer los objetos, -- ¡que aún son maravillas para ti!

Para sostenerte suavemente sobre mis rodillas

y estampar en tu mejilla de seda un beso paternal.

Esto, al parecer, no estaba reservado para mí;

y, sin embargo, estaba en mi naturaleza: de cualquier modo,

no sé lo que hay allí, pero es algo parecido a esto.


CXVII

Pero, aunque el torpe Odio deba enseñarse como un deber,

yo sé que me amarás; aunque mi nombre

deba separarse de ti como un hechizo

todavía cargado de maldad, -- y un clamor roto;

aun cuando el sepulcro se cierre entre los dos; no importa,

sé que me amarás, aunque extraerte

mi sangre fuera un objetivo,

y un logro, -- todo sería en vano, --

aun así, me amarías, más allá de lo que la vida esconde.


CXVIII

Hija del amor, -- aunque nacida en la amargura

y criada en la aflicción. Estas fueron

las herramientas de tu padre, -- y tales y no menos

son las que te rodean, -- pero tu fuego

será más moderado y tu esperanza mucho más elevada.

¡Dulces sean tus acunados sueños! Sobre el mar,

y desde las montañas donde ahora respiro,

te lleva el viento tantas bendiciones,

como, con un suspiro, me habrías enviado tú.


CITAS


- En la primera pasión de su vida la mujer ama a su amante; en las demás ama tan sólo al amor.  
(Don Juan. Canto III).

- Nunca aconsejes a un hombre que desconfíe de una mujer con la que ya esté casado. Es demasiado tarde para él.

- Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor.

- El amor halla sus caminos, aunque sea a través de senderos por donde ni los lobos se atreverían a seguir a su presa.

CAPÍTULO XIII - JOHN BURROUGHS

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 CAPÍTULO XIII - JOHN BURROUGHS


JOHN BURROUGHS

 

Poeta, escritor, naturalista y ensayista estadounidense.

Roxbury, NY, 03-04-1837; Kingsville, Ohio, 29-03-1921.


John Burroughs fue el séptimo de los diez hijos de Chauncy y Amy Kelly Burroughs.

Nació y creció en la granja familiar de Roxbury donde desarrolló una aguda percepción y un profundo amor por la naturaleza, y muy temprano empezó a acercarse a los grandes maestros del trascendentalismo, como sus antecesores Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau.

El 12 de septiembre de 1857, contrajo matrimonio con Úrsula North.

Al terminar la universidad se mudó a Washington donde por nueve años trabajó como empleado del Departamento del Tesoro. Allí conoció y se hizo amigo de Walt Whitman, quien lo animó a continuar su escritura sobre la naturaleza, y sus ensayos filosóficos, religiosos y literarios.  El apoyo de Whitman fue fundamental para su carrera literaria. En agradecimiento, en 1867 publicó Notes on Walt Whitman as Poet and Person.

Cuatro años después apareció Wake-Robin, su primera colección de ensayos y el primero de los que serían 23 volúmenes que contienen sus observaciones e ideas sobre la naturaleza, viajes, crítica literaria y filosofía, y de los cuales se vendieron más de millón y medio de copias.


En 1901, Burroughs conoció a una admiradora, Clara Barrus, médica en el hospital psiquiátrico estatal de Middletown, Nueva York. Clara tenía 37 años y John 64. Fue el gran amor de su vida y, en última instancia, su albacea literaria. Burroughs se mudó a su casa después de la muerte de Úrsula en 1917.


Merecen destacarse también Birds and Poets (1877), Locusts and Wild Honey (1879), Signs and Seasons (1886) y Ways of Nature (1906).

Sus logros literarios fueron premiados con su elección como miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Letras.


A principios de 1921, luego de experimentar lagunas mentales y signos generales de vejez que incluían el debilitamiento de la función cardíaca, se sometió a una operación para extirpar un absceso pectoral.

A partir de allí su salud se vio severamente afectada y murió el 29 de marzo cerca de Kingsville, Ohio, mientras viajaba en un tren que regresaba de California.


Sus cenizas reposan al pie de una colina rocosa en el Burroughs Memorial Field de Roxbury, donde transcurrieron sus juegos de niño.

El epitafio recuerda dos versos de su poema Waiting:


Estoy rodeado de caminos eternos

y el mío me reconocerá.




LA ESPERA - (Waiting)


Sereno, cruzo mis manos y espero,

indiferente al viento, al mar y a la marea;

sin renegar del tiempo, del destino,

porque sé que lo mío llegará.


Evito la prisa, busco demoras,

¿para qué procurar ese agitado paso?

Estoy rodeado de caminos eternos

y el mío me reconocerá.


Dormido, despierto, de noche o de día,

me buscan los amigos que busco;

no hay viento capaz de desviar mi barca

o cambiar la corriente del destino.


¿Qué importa si estoy solo?

Espero con alegría los años venideros;

mi corazón cosechará donde sembró

y recogerá su fruto de lágrimas.


Las aguas conocen su camino y trazan

el arroyo que corre en las alturas;

tal como fluye el bien con igualdad

hasta llenar el alma de alegría.


Cada noche hay estrellas en el cielo;

en el mar se sacude el maremoto;

no hay tiempo, espacio, abismo, altura,

que puedan alejarme de mí mismo.



 

LA FLOR ESCARLATA - (The Cardinal Flower)


Cual repique de clarín

sobre la noche serena,

arde su fuego escarlata

en la luz tenue del bosque.


Un latido de color

alumbró el rincón oscuro,

y un fogonazo escarlata

agitó las sombras negras.


Tú, mi querida de agosto,

tú, la llama de su llama,

tan solo el otoño ardiente

puede calmar tu pasión.



CITAS


- Un hombre puede desanimarse muchas veces, pero no es un fracasado hasta que comienza a culpar a alguien más y deja de intentarlo.

 

- La tentación de lo lejano y lo difícil es engañosa. La gran oportunidad es donde estás.


CAPÍTULO XII - ROBERT BURNS

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 CAPÍTULO XII - ROBERT BURNS


ROBERT BURNS


 

Poeta Nacional de Escocia, ícono de la literatura de su país, pionero del movimiento romántico, reconocido mundialmente.

Alloway, Ayrshire, 25-01-1759; Dumfries, 21-07-1796.

Burns es el más celebrado poeta en lengua escocesa, aunque gran parte de su obra está escrita también en inglés.


Era el hijo mayor de los arrendatarios William Burnes y Agnes Broun. El padre había llegado a Ayrshire desde Kincardineshire en un esfuerzo por mejorar su fortuna, pero, aunque trabajó intensamente primero en la granja de Mount Oliphant, que alquiló en 1766, y luego en la de Lochlea, que adquirió en 1777, la mala suerte lo persiguió y murió en 1784, agotado y arruinado.

De ellos recibió Robert una educación rudimentaria, que trataron de compensar animándolo a leer a poetas y escritores de su tiempo, y a celebridades como Shakespeare y Milton. Años más tarde descubriría a Robert Fergusson, otro gran poeta escocés que tuvo gran influencia en la poesía de su última década.


Desde su adolescencia y a medida que su poesía iba ganando en calidad, también se hizo famoso por sus muchos amores, su rebelión contra las instituciones religiosas y la moral ortodoxa, y sus críticas contra el sistema político que patrocinaba el rígido sistema de clases.

En 1785 fue padre de Elizabeth, su primera hija, que tuvo con Elizabeth Paton, empleada doméstica de su madre. En ese mismo año dejó embarazada a Jean Armour, pero el padre de ella no les permitió casarse. Decepcionado, empezó a cortejar a Mary Campbell, una chica de su entorno que había conocido en la iglesia y a quien le dedicó los poemas The Highland Lassie O, Highland Mary  y To Mary in Heaven.

Su canción Will ye go to the Indies, my Mary? sugiere que planeaban emigrar a Jamaica, plan que se frustró debido a la inesperada muerte de Mary, a la publicación de sus Poems, Chiefly in the Scottish Dialect, con los que tuvo gran éxito, y al nacimiento de los gemelos con Jean.


En el otoño de 1786 Robert se mudó a Edimburgo donde publicó una segunda edición de sus poemas, con los que obtuvo un éxito aún mayor.

Su estadía en Edimburgo también derivó en algunas amistades para toda la vida, entre las que se encontraban las de Lord Glencairn, y Frances Anna Dunlop, quien se convirtió en su patrocinadora ocasional y con quien mantuvo correspondencia durante muchos años. Después empezó una relación con la separada Agnes “Nancy” McLehose, con quien solo intercambió apasionadas cartas que firmaban con los seudónimos de “Sylvander” y “Clarinda”. Cuando Robert entendió que la relación no avanzaba, empezó a cortejar a Jenny Clow, la empleada doméstica de Nancy, quien le dio un hijo, Robert Burns Clow, en 1788. También tuvo una aventura amorosa con otra empleada doméstica, Margaret “May” Cameron.

Su relación con Nancy terminó en 1791 con un encuentro final en Edimburgo cuando ella estaba a punto de zarpar a Jamaica. Antes del viaje, Robert le envió el manuscrito de Ae Fond Kiss como despedida.


A principios de 1787, Robert conoció a James Johnson, un grabador y vendedor de música que pasaba dificultades financieras, enamorado de las antiguas canciones escocesas y con la determinación de preservarlas. Burns compartió este interés y se convirtió en un colaborador entusiasta del Museo Musical Escocés. El primer volumen se publicó en 1787 e incluía tres canciones de Burns. Contribuyó con 40 canciones al volumen dos, y terminó siendo responsable de alrededor de un tercio de las 600 canciones de toda la colección, además de hacer una contribución editorial considerable. El volumen final se publicó en 1803.

A su regreso de Edimburgo en febrero de 1788, reanudó su relación con Jean Armour y alquiló Ellisland Farm, una granja ubicada 10 kilómetros al noroeste de Dumfries, a donde se mudó en junio.

Jean y Robert finalmente pudieron contraer matrimonio el 5 de agosto de 1788. Tuvieron nueve hijos, de los cuales solo tres superaron la infancia.


Además de hacer composiciones originales, Burns también recopiló canciones populares de toda Escocia, a menudo revisándolas o adaptándolas. Su poema y canción Auld Lang Syne se canta a menudo en Hogmanay el último día del año, y Scots Wha Hae sirvió durante mucho tiempo como himno nacional no oficial del país. Otros poemas y canciones de Burns que siguen siendo bien conocidos en todo el mundo son A Red, Red Rose, A Man's a Man for A'That, To a Louse, To a Mouse, The Battle of Sherramuir, Tam o'Shanter  y Ae Fond Kiss.

Tam O'Shanter, una historia que parece ser autobiográfica acerca de un granjero, es considerada una obra maestra de la poesía narrativa. En 1793 contribuyó a la editorial George Thomson con una selecta colección de arias escocesas originales. Este trabajo y el Scots Musical Museum constituyen la mayor parte de los poemas y canciones populares de Burns.


En 1792, escribió para A Select Collection of Original Scottish Airs, unas cien canciones al igual que varios versos humorísticos.

En Mauchline, donde encontró el ambiente para escribir una buena parte de su trabajo poético, se le honra con The Burns House Museum, un obligado destino turístico.

Auld Lang Syne, uno de sus poemas más populares se canta con frecuencia a manera de himno de despedida.

Su poesía rescata esencialmente los temas del folclore escocés y la vida sencilla de sus contemporáneos.


En sus años finales, Robert Burns simpatizó con la Revolución Francesa en el extranjero y con la reforma radical en su país, ninguna de las cuales era popular entre sus vecinos y amigos.

Siempre propenso a contraer enfermedades, probablemente derivadas de una cardiopatía congénita, murió en la mañana del 21 de julio de 1796, con apenas 37 años.

El funeral tuvo lugar el 25 de julio, el mismo día en que nació su hijo Maxwell.

Una edición conmemorativa de sus poemas fue publicada para recaudar dinero para su esposa e hijos.


Sus restos reposan en el Cementerio de San Miguel, en Dumfries, Escocia. El epitafio dice:


El genio poético de mi país me encontró en el surco y arrojó sobre mí su manto inspirador.

Me invitó a cantar los amores, las alegrías, las escenas y placeres rurales de mi tierra natal, en mi lengua materna.

Afiné mis notas toscas y salvajes, en la medida en que ese genio me inspiró.


Sus últimas palabras:

No permitáis que el pelotón de los torpes dispare sobre mi tumba.




EL EPITAFIO DEL BARDO - (A Bard’s Epitaph)

 

Hay un inocente súbitamente inspirado,

muy rápido para pensar, muy impulsivo para mandar,

muy tímido para buscar, muy orgulloso para obedecer,

deja que se acerque;

y entona una canción sobre este montón de hierba,

y derrama una lágrima.


Hay un bardo de rústico canto,

que, a su pesar, roba la atención de la multitud

que semanalmente llena este espacio.

¡Oh, no pases de largo!

Con un sólido sentimiento fraterno,

deja aquí un suspiro.


Hay un hombre, cuyo juicio certero

puede señalar a otros el camino,

aunque recorre, él mismo, la carrera loca de la vida,

salvaje como las olas;

haz aquí una pausa y, a través de esa lágrima que brota,

contempla esta tumba.


El pobre que aquí duerme

siguió rápidamente el camino de la sabiduría,

y sintió profundamente el rayo de la amistad,

y su llama más suave;

pero ahora lo cubren locuras sin sentido

que manchan su nombre.


¡Lector, escúchame! Sea que tu alma

se eleve en los vuelos de la fantasía más allá de los polos,

o como una larva cave este agujero terrenal

en búsqueda profunda:

No olvides que la prudencia, la cautela, el autocontrol,

son las raíces de la sabiduría.




UNA ROSA ROJA, ROJA - (A Red, Red Rose)


Mi amor es como aquella rosa roja

que en junio nuevamente floreció;

mi amor es como aquella melodía

de dulce y afinado diapasón.


Estoy de ti, bellísima zagala

enamorado tan profundamente

que te amaré, querida, todavía,

el día en que el océano se seque.


El día en que el océano se seque

y al sol todas las rocas se deshagan,

te seguiré queriendo, amada mía,

mientras la arena de la vida pasa.


¡Y que te vaya bien, mi único amor!

¡Y que te vaya bien por largo tiempo!

que yo desandaré, querida mía,

las diez mil o más millas de regreso.



 

PASANDO POR EL CENTENO - (Coming Through the Rye)


Pasando por el centeno, pobre chica,

pasando por el centeno,

arrastraba las enaguas

pasando por el centeno.


Cuando dos cuerpos se encuentran,

pasando por el centeno

y los dos cuerpos se besan,

¿hace falta que alguien llore?


Cuando dos cuerpos se encuentran,

pasando por la cañada,

y los dos cuerpos se besan,

¿tiene que saberlo el mundo?


Jenny está mojada, pobre;

casi nunca estuvo seca,

arrastraba las enaguas,

pasando por el centeno.



 

CITAS


- ¡Ah, si nos fuera dado el poder de vernos como nos ven los demás! De cuántos disparates y necedades nos veríamos libres.


- Las cuerdas que en su vibrar nos producen dulces placeres, son las mismas que nos estremecen con sus notas de tristeza.


- No existe nada tan incierto como lo seguro.