CAPÍTULO LV - JACK KEROUAC

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 CAPÍTULO LV

JACK KEROUAC

 

Jean Louis Kerouac, poeta, novelista y pintor estadounidense, figura legendaria de la contracultura y pionero de la llamada Generación Beat, cuyas otras figuras principales eran sus amigos Allen Ginsberg, Neal Cassady, William Burroughs y Lucian Carr.

Lowell, Massachussets, 12-03-1922; St. Petersburg, Florida, 21-10-1969.

Era hijo de los inmigrantes franco-canadienses Leo-Alcide Kérouack y Gabrielle-Ange Lévesque.

En la escuela secundaria se destacó en fútbol americano, por lo cual consiguió una beca para la Universidad de Columbia. Después de abandonar el fútbol y la universidad, y ser expulsado del ejército, se dedicó a viajar por los Estados Unidos, Europa, África y México.

En 1957, después de varios intentos fallidos publicó On the Road, cuya primera versión había terminado a finales de 1948 y había concluido como texto definitivo a principios de 1951. Escrita en un estilo que bautizó como “prosa espontánea”, recoge sus aventuras de viaje a través de los Estados Unidos, acompañado por Ginsberg, Cassady y Burroughs. El libro le significó reconocimiento inmediato, lo consagró como el portavoz de la Generación Beat, y con el tiempo se ha convertido en su obra más recordada.

Por ese camino, los viajes, el alcohol, las drogas, el sexo, la música, el arte y la literatura, el budismo y el cristianismo, se transformaron de la mano de Kerouac en un coctel de símbolos para una generación cuyos valores estuvieron siempre al margen de los convencionalismos.

Kerouac escribió muchos otros libros, entre los cuales merecen destacarse The Town and the City, The Dharma Bums, Vanity of Duluoz, Desolation Angels, Big Sur y The Subterraneans.

Kerouac conoció a Frankie Edie Parker mientras ella estudiaba Arte en la Universidad de Columbia. Pertenecía a una próspera familia de Detroit. Tras graduarse, Edie tomó un apartamento en New York junto a su amiga Joan Vollmer. Poco después, el apartamento se convitió en el lugar de encuentro de los integrantes de la Generación Beat, y en testigo de la progresiva relación entre Edie y Jack.

Cuando Lucian Carr fue acusado del asesinato de David Kammerer, Jack fue implicado como testigo y encarcelado. Su padre se negó a pagar la fianza y Jack fue liberado el tiempo necesario para que Edie y él, escoltados por dos detectives, se casaran en el Edificio Municipal de Manhattan el 22 de agosto de 1944. El matrimonio les permitía acceder a los intereses del fondo fiduciario de Edie, y pagar la fianza. Dos años después, Edie empezó a lamentarse por apoyar su estilo de vida y regresó a casa, pero se mantuvo en contacto con él hasta su muerte en 1969.

El matrimonio fue anulado en 1948, y Edie se casó dos veces más.

Ella murió en 1993 y en 2007 se publicó su libro de memorias You'll Be Okay – My Life with Jack Kerouac.

Edie Parker aparece como Judie Smith en la novela de Kerouac The Town and the City, Elly en Visions of Cody, Edna “Johnnie” Palmer en Vanity of Duluoz, y con su propio nombre en The Original Scroll, la versión sin editar de On the Road.

En 1950 Jack conoció en Manhattan a la escritora y pintora Joan Virginia Haverty, de 19 años. La invitó a conocer a su madre y dos semanas después se casaron.

Jack la convirtió en Laura, la protagonista de su novela On the Road. El matrimonio duró apenas ocho meses y se separaron antes del nacimiento de su hija Jan Michelle.

Jan tenía diez años cuando Jack la conoció, le negó la paternidad durante muchos años y fue a la Corte para evitar pagar la manutención. No hay pruebas de que la haya reconocido.

Joan se volvió a casar y tuvo tres hijos más. Murió en 1990 y diez años después se editó el manuscrito de su autobiografía Nobody's Wife: The Smart Aleck and the King of the Beats.

El tercer matrimonio de Jack tuvo lugar el 18 de noviembre de 1966 con su amiga de la infancia Stella Sampas (1918-1990), hermana de Sebastián, su amigo más cercano desde niños.

Siempre se creyó que fue un matrimonio de conveniencia, puesto que Stella se ocupó de Gabrielle, la madre inválida de Jack.

Stella aparece en la obra de Kerouac, Vanity of Duluoz, como Stavroula Savakis.

Alcoholizado y decepcionado, murió de una hemorragia interna en el hospital St. Anthony de St. Petersburg.

Sus restos reposan en el Cementerio de Edson, en Lowell, Massachusetts. En la lápida se lee:

 

Honró la vida.


En San Francisco, California, un callejón entre North Beach y Chinatown, rinde culto a su memoria. Allí hay un monumento con una cita de su novela On the Road:


El aire era suave, las estrellas fantásticas, y maravillosa la promesa de cada uno de los adoquines de la calle…


En 1988, la Comisión de Preservación Histórica de Lowell eligió al escultor Ben Woitena para diseñar el Parque Conmemorativo Jack Kerouac.

El diseño se caracteriza por ocho losas de granito pulido, con inscripciones tomadas de cinco libros de Kerouac, que describen sus primeras experiencias en Lowell.

En una de ellas se lee:


Esta obra es un tributo a Jack Kerouac, voz de la Generación Beat. Los inspirados poemas y novelas de Kerouac son una crónica de su vida y aventuras en Lowell y en el camino. El diseño está basado en un mandala, dibujo circular que simboliza el universo. Los círculos y la senda en forma de cruz hacen referencia a las creencias cristianas y budistas de Kerouac.


Un lado de las columnas cita otro de sus libros:


LA ESCRITURA DE LA ETERNIDAD DORADA


Antes de ti, miro con asombro al interior del mundo como si se tratara del vacío: innumerables espíritus sagrados, budistas, y dioses salvadores allí ocultos, sonriendo. Todos los átomos emitiendo luz dentro de una longitud de onda, no hay separación de ninguno. Un colibrí puede entrar en una casa y un halcón no lo hará: entonces, descansa y asegúrate. Mientras buscas la luz, de repente te puede devorar la oscuridad y encontrar la verdadera luz.

Escritura 22.


Otro lado contiene el principio y el final de su famosa y trascendental On the Road:


Conocí a Dean poco después de que mi esposa y yo nos separamos. Yo venía de una grave enfermedad de la cual no me molestaré en hablar, excepto que tenía algo que ver con el cansancio miserable de la ruptura y mi sensación de que todo estaba muerto.

Con la llegada de Dean Moriarty empezó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en el camino. Antes, a menudo había soñado con ir al Oeste para ver el país, siempre planificado vagamente y nunca realizado.


Dean es el tipo perfecto para el camino porque él realmente nació en el camino, cuando sus padres pasaban por Salt Lake City en 1922, en un carro viejo, rumbo a Los Ángeles.

Las primeras noticias de él me llegaron a través de Chad King, que me mostró unas cuantas cartas suyas escritas desde un reformatorio en Nuevo México.


Yo estaba tremendamente interesado en las cartas porque ingenua y dulcemente buscaban que Chad le enseñara todo sobre Nietzsche y todas las maravillas intelectuales que Chad sabía. En un momento dado Carlo y yo hablamos de las cartas y divagamos sobre si alguna vez nos encontraríamos con el extraño Dean Moriarty.


Todo eso está muy atrás, cuando Dean no era lo que es hoy, cuando era un joven desadaptado rodeado de misterio. Entonces llegaron noticias de que Dean había salido del reformatorio y se dirigía a New York por primera vez; también se habló de que se acababa de casar con una chica llamada Marylou.


Así que en América cuando el sol se pone y me siento en el viejo y destartalado muelle del río a mirar los inmensos, inmensos cielos sobre New Jersey y siento toda esa tierra cruda que gira en un increíble fardo sobre la Costa Oeste, y todo lo que la carretera lleva, y toda la gente soñando en esa inmensidad, y sé que ahora en Iowa los niños deben estar llorando en la tierra donde dejan que los niños lloren, y esta noche no habrá estrellas, ¿y no sabes que Dios es el oso Pooh?, la estrella de la tarde descenderá y esparcirá sus chispas de luz sobre la pradera, justo antes de que llegue la noche que bendice la tierra, oscureciendo todos los ríos, las copas de los cerros y los confines de la tierra, y nadie, nadie sabe lo que le pasará a nadie amén de las tristes vestiduras de la vejez creciente, pienso en Dean Moriarty, incluso imagino al viejo Dean Moriarty como el padre que nunca encontramos, pienso en Dean Moriarty.



POEMA

Vi

claramente

el esqueleto debajo

de todo este espectáculo

de la personalidad

¿qué queda

de un hombre y de todo su orgullo,

sino huesos?

Y de todos sus bocados nocturnos perdidos…

y de las bañeras llenas de licor

a través de su garganta

…huesos ------ Él se desanima

en la tumba,

sus rasgos faciales

deformados por los gusanos

*

*

*         

de él

no se oirá

nada más.

*

*

*

La vida está enferma

Los perros tosen

Las abejas haraganean

Las aves hachan

Los árboles asierran

Los bosques lloran

Los hombres mueren

Las garrapatas intentan

Los libros mienten

Las hormigas vuelan

Adiós.



BOWERY BLUES

La historia del hombre

me enferma

adentro, afuera,

no sé por qué

algo tan condicional

y de lo que todos hablan

debería herirme así.

Me hiere

me asusta

quiero vivir

quiero morir

no sé

a dónde regresar

de este vacío

ni cuándo

detenerme.


Como no sigo a ninguna Iglesia

y no hay Gurú que me controle

no hay consejos

solo las piedras

de New York

y en el bar

escuchamos

el saxofón,

oh, Ruby muerta

muerta de un disparo

en la treinta y dos,

que suena como en los viejos tiempos,

y los borrachos

vacuos decapitados

asesinados por el reloj.


Y veo sombras

danzando en el abismo,

enamoradas, aferrándose

a los encantadores traseros

de las adolescentes

enamoradas del sexo

exhibiéndose

en blancas transparencias

tras altos ventanales

esperando lo peor.


No puedo aceptarlo

de ninguna manera

si no puedo retener

a mi pequeña detrás

de mí en mi cuarto.

Entonces esto es el adiós

Sangsara

para mí.

Además

ellas no son tan buenas

como parecen

y Samadhi

es mejor

de lo que piensas

cuando comienza

a taladrarte la cabeza

con ese zumbido

de brillos dorados:

ángeles del cielo

lamentándose

diciendo

“Te hemos estado esperando

desde esta mañana, Jack.

¿Por qué tanto tiempo

perdido en la penumbra de tu cuarto?”

Este Resplandor trascendental

es la mejor parte

(del Gran Vacío

que canto).


De acuerdo.

Renuncio.

Loco.

No más.



HEY, JACK! *

(Este poema fue escrito y parcialmente improvisado por Jan Michelle Kerouac para el programa de radio Captured Voices de Marjorie Van Halteren, en la radio WNYC de Nueva York, en 1989. Jan Michelle lo leyó en voz alta con un telón de fondo de su padre leyendo Origins of the Beat Generation, en una cinta grabada en Hunter College en 1958).


 ¡Hola Jack! ¡Hola Jack! ¿Eres tú?

Soy Jan Michele, tu hija.

¿Recuerdas?

Soy tu hija, ¿recuerdas?

Creo que nos vimos dos veces en Stew Pot.

Sí, soy yo.

Me gustaría hablar con el gato que me engendró, ¿comprendes?

Escuché tu voz a través de la línea

desde la tierra del negro universo telefónico

y me sentí como el perro de la RCA Victor.

Sí.


Oh, ser un alegre Chico Malo de regreso a las brumas de la inocencia

un Beat aún incubando en el útero inmaculado de Beathood

donde los únicos espectros de perdición eran “¡dos gatos calvos

que podrían presionar un botón y sacarnos a todos de aquí, hombre!”

Y ahora, esas imaginadas cabriolas de Ike y Khrushchev

hace tiempo que se han disuelto en el suero de la historia.

Inmortalizadas por Mad Magazine

que yo robaba en la tienda de caramelos de la esquina

bombas H dibujadas en numerosos dibujos animados

se han convertido en una caricatura o, como mucho, en la medida más pequeña

de la potencia del fuego nuclear de la tierra.

Nadie parece darse cuenta, pero te contaré un secreto:

La bomba H, creo, es el secreto del éxito de Japón.

Sí.


Si uno de esos dulces Adolescentes Beatíficos de antaño

se hubiera levantado y profetizado que en tres décadas

un fanático iraní tomaría como rehén a todo el mundo editorial

si alguno hubiera dicho

que en Kansas City habría bandas agrupadas de narcotraficantes haitianos

o anuncios de condones en televisión

virus informáticos

agujas distribuidas en las esquinas de las calles

si se hubiera atrevido a sugerir

que a finales de los 80


los soviéticos serían más pacíficos que los estadounidenses

y habría un gran agujero en la capa de ozono

debido a las latas de los aerosoles

le habrían puesto una camisa de fuerza

y lo hubieran llevado a un manicomio.

Y allí, en el manicomio,

podría haber escrito una obra monstruosa de fantástica ciencia ficción

que hiciera ver “1984” de George Orwell como “El Mago de Oz”.


Ah, mi pobre padre

era un Bebé Grande Cabeza Hueca

demasiado tonto para vivir en este mundo de miedo geométrico

demasiado irracional con cabeza de santo

demasiado irracional con capucha de santo

demasiado santo para arrastrarse por esos laberintos de ratas de concreto de pensamientos retorcidos.

Lo sé.

Soy el mismo tipo de Bebé Cabeza Hueca.

Porque puedo sentirlo en mis huesos

estoy empezando a conocerlo.

Estoy empezando a conocer al Pequeño Bebé Azul de adentro hacia afuera.


Corriendo hacia el abismo, hacia la vergonzosa locura,

por Madison Avenue hasta Madhattan

congelándome en el frío cruel, me envuelvo como un árabe

sombrero azul y bufanda como un velo y, mientras corría,

eché un vistazo a las vitrinas de las tiendas.

Parecía una Tuareg loca o una de la tribu Bereber del Sahara

lanzada a toda velocidad sobre un caballo

o tal vez sobre un camello

sudarios y velos turquesa ondeando en el cálido viento del desierto.

Solo que esto era el viento frío de la ciudad

aquí al otro lado del Atlántico

que me recordó a la antigua casa hundida

de madera a la deriva

y desayuno continental.


Ah, los humanos debemos ser muy resistentes

para revolotear sobre este pobre viejo mundo, una y otra vez

fuertes como dinastías de cucarachas

en esos vecindarios en que solía vivir.

¿Recuerdas, Jack?

Viniste a visitarme a un vecindario.


Apuesto a que no viste ninguna cucaracha

no, estabas demasiado borracho.

Bueno, olvídalo.

De cualquier manera, entonces

tú dices,

que todos tus padres usaban sombreros de paja como W.C. Fields.

Bien,

desearía poder decir eso

pero tú ves,

mi padre era el hombre invisible

y no voy a usar eso en tu contra.


* De una versión en inglés en: https://poetrydispatch.wordpress.com/2007/10/20/jan-kerouac-hey-jack/.


 

CAPÍTULO LIV - JOHN KEATS

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 CAPÍTULO LIV 


JOHN KEATS

 

John Keats, poeta británico, figura notable del Romanticismo y uno de los poetas líricos más importantes en lengua inglesa.

Londres, 31-10-1795; Roma, 23-02-1821.

Era el hijo mayor de Thomas Keats y Frances Jennigs, propietarios de una caballeriza. Quedó huérfano cuando tenía tan solo siete años. Fue educado en el Centro Escolar de Clarke, en Enfield.

En 1816 se graduó como farmacéutico, pero muy pronto tomó la decisión de dedicarse enteramente a la poesía.

En ese mismo año aparecieron sus primeros sonetos, si bien previamente había hecho una traducción de La Eneida y de algunos poemas de Virgilio.

En 1817, por influencia de Shelley, publicó su primer libro titulado Poems, que no tuvo buena crítica debido principalmente a la enemistad del editor con poetas y escritores de la época.

Se trasladó entonces a la isla de Wight, pero muy pronto debió encargarse de cuidar a su hermano Tom, víctima de la tuberculosis, igual que su madre.

Tuvo tiempo para finalizar su poema épico Endymion, antes de iniciar un viaje por Escocia e Irlanda en compañía de su amigo Charles Armitage Brown. Durante el viaje empezó a mostrar también signos de infección, y al regresar encontró que su hermano Tom a su vez había empeorado tanto que finalmente moriría en ese 1818 a los 19 años.

Adicionalmente, tal como había ocurrido con Poems, Endymion fue mal recibido por la crítica. Blackwood’s Magazine, una de las revistas de crítica más importantes de la época, no solamente lo definió como un poema carente de sentido, sino que recomendaba a Keats que abandonara la poesía.

Keats decidió entonces volver a mudarse, esta vez a vivir en la casa londinense de su amigo Charles Brown. Corría el año 1818 y allí conoció a Fanny Brawne*, de 18 años, huérfana de padre, quien había estado viviendo en alquiler con su madre y sus dos hermanos pequeños en una parte de la casa de Brown, y a mediados de abril de 1819 el romance empezó a florecer. Al año siguiente se comprometieron en secreto y así lo mantuvieron por un tiempo debido a que Keats había dejado su carrera para dedicarse a la poesía, lo cual no parecía ser una buena decisión y por ello no era considerado un buen partido. La madre de Fanny arpobó la relación, pero no quería hacerla pública hasta que el futuro del poeta ofreciera mejores perspectivas.

A mediados de 1820 se publicó Lamia, Isabella, The Eve of St. Agnes, and Others Poems, considerado su mejor libro de poemas. Allí aparecen, además de los tres del título, los muy conocidos y celebrados Hyperion, Ode to Psyche, Ode on Melancholy, Ode to a Nightingale y Ode on a Grecian Urne.

Ese mismo año, Keats tuvo la certeza de que la tuberculosis avanzaba sin tregua y anunciaba el final de sus días. Fanny no pudo volver a visitarlo y se comunicaban por carta.

A finales de 1820, acosado por la enfermedad que había hecho estragos en buena parte de su familia, decidió acatar la orden de su médico y en compañía de su amigo el pintor y retratista Joseph Severn se embarcó a Roma en busca de un clima menos severo durante el invierno.

Antes del viaje, Keats volvió a Wentworth Place para ver a Fanny y sondear la posibilidad de casarse, pero en vista de su delicada salud, la madre de Fanny no autorizó la boda; sin embargo, les prometió que lo haría cuando el poeta regresara de Italia.

Fanny sabía del estado de su amado por la correspondencia que llegaba de Roma. Muy pronto, se dio cuenta de que no lo volvería a ver. El 23 de febrero de 1821, con apenas veinticinco años, Keats moría en brazos de su amigo Severn.

Naturalmente, Fanny Brawne estaba devastada con la muerte del poeta. “No lo he superado y nunca lo haré”, le escribió a la hermana de Keats. Se dice que se cortó el cabello, vistió de luto durante varios años y hasta su muerte llevó el anillo que el poeta le había regalado. Sabía que había sido su musa, su pasión, y su inspiración especialmente para sus poemas sobre el amor y la muerte.

La publicación póstuma de la correspondencia de Keats fue motivo de críticas por parte de la sociedad victoriana, mientras T. S. Elliot consideraba que era parte importante del panorama literario inglés.

Actualmente, a la sensualidad y belleza de su poesía hay que añadir sus cartas, consideradas por los críticos entre las mejores piezas literarias escritas en inglés, y de las cuales se publicaron ediciones completas en 1931 y 1960.

Los restos de Keats reposan en el cementerio protestante de Roma.

En su tumba se lee:


JOHN KEATS

Esta tumba contiene todo lo que era mortal,

de UN JOVEN POETA INGLÉS

que, en su lecho de muerte, en la amargura de su corazón,

ante el poder maligno de sus enemigos, deseó

que fueran grabadas sobre su tumba estas palabras:

“Aquí descansa aquel cuyo nombre se escribió en el agua”.


La última frase está inspirada en la tragicomedia romántica Philaster, de Francis Beaumont y John Fletcher:


Todas tus mejores obras

estarán escritas en agua.



SOBRE LA MUERTE - (On Death)


1.

¿Puede estar dormida la muerte, cuando la vida es solo un sueño

y las horas felices pasan como un fantasma?

Los placeres pasajeros parecen una visión,

y aún así pensamos que morir es el mayor dolor.


2.

Cuán extraño es que el hombre deba vagar sobre la tierra,

y llevar una vida de tristeza, pero que no abandone

su escabroso sendero; ni se atreva a mirar solamente

su destino futuro que no es otro que despertar.



¿POR QUÉ REÍ ESTA NOCHE? - (Why Did I Laugh Tonight?)


¿Por qué reí esta noche? Ninguna voz dirá:

No, ni Dios ni el Demonio de severa respuesta,

desde el Cielo o Infierno se dignan responder.

Vuelvo pues a mi humano corazón prontamente.

¡Corazón, tú y yo estamos aquí tristes y solos!

¿Por qué reí?, pregunto.  ¡Oh, tristeza mortal!

¡Oh, oscuridad! ¡Oh, noche! He de quejarme siempre

al cielo y al infierno y al corazón en vano.

¿Por qué reí? Conozco los anhelos del Ser

y a su más alta dicha llega mi fantasía

que en esta medianoche también puede morir

y ver, hechas pedazos, las insignias del mundo.

Versos, fama y belleza palpitan todavía,

pero es la muerte el premio más grande de la vida.



ESTRELLA BRILLANTE - (Bright Star)


Estrella brillante, quisiera ser tan constante como tú

-no en el esplendor solitario suspendido en la cima de la noche-

y observar, con eternos párpados abiertos,

como un insomne y paciente eremita de la naturaleza,

las cambiantes aguas en su devoto transcurrir de ablución pura

alrededor de las costas humanas de la tierra

o contemplando la nueva máscara de nieve

que ha caído suavemente sobre las montañas y los páramos--

Pero no - aún me mantengo firme, todavía inamovible,

recostado en el seno maduro de mi amada hermosa,

para sentir eternamente el vaivén sereno de su aliento,

despertar siempre en un feliz desasosiego,

inmóvil, inmóvil para oír el delicado ritmo de su respiración,

y vivir así por siempre -- o desvanecerme hasta morir.


ODA A UNA URNA GRIEGA - (Ode on a Grecian urn)


Tú, inviolada novia del reposo,

tú, criatura del silencio y de las horas lentas,

narradora silvestre que nos puedes contar

una historia florida con dulzura mayor que nuestros versos:

¿Qué leyenda de engalanadas hojas,

de dioses o mortales, o de ambos,

persigue tu figura en el valle del Tempe o en los valles de Arcadia?

¿Qué hombres o qué dioses son estos? ¿Qué rebeldes doncellas?

¿Qué insensata persecución? ¿Qué esfuerzo por escapar?

¿Qué gaitas y panderos? ¿Qué éxtasis salvaje?


Son melodías dulces las que oímos, pero las que no oímos

son más dulces aún; sonad, entonces, suaves caramillos;

no para la sensualidad de los oídos, sino más tiernos,

para las cancioncillas sin tono del espíritu:

Hermoso joven, bajo los árboles, no puedes dejar de cantar

ni los árboles pueden deshojarse;

amante audaz, nunca, nunca podrás besarla,

aunque te sientas cerca y vencedor, mas no te aflijas,

no se marchitará, y aunque lejos estés de tu ventura,

la amarás para siempre y siempre será hermosa.


Ah, felices, felices ramas que no pierden sus hojas

y que a la Primavera jamás dicen adiós;

dichoso músico, incansable,

que modula sin pausa canciones siempre nuevas.

¡Más feliz amor! ¡Más feliz, feliz amor!

Por siempre ardiente y al placer dispuesto,

siempre anhelante y para siempre joven;

por encima de las pasiones de lo humano,

que dejan un corazón triste y hastiado,

una boca sedienta y una frente abrasada.


¿Quiénes son estos que al sacrificio vienen?

¿Hasta qué verde altar, oh misterioso sacerdote,

llevas esa ternera que hacia los cielos muge,

con sus sedosos flancos cubiertos de guirnaldas?

¿Qué pequeña ciudad en el río o en la costa marina

o construida en la montaña con citadina paz,

han dejado sin gente, esta sacra mañana?

Pequeña ciudad, tus calles quedarán en silencio

para siempre, y no habrá un alma que regrese

para contar el porqué de tu desolación.


¡Ática figura! ¡Soberbia actitud! Custodiada

por excitados mancebos y doncellas de mármol,

entre ramas silvestres y hierbas pisoteadas;

tú, forma callada, superas nuestra mente

como la eternidad: ¡Fría Pastoral!

Cuando la vejez destruya esta generación,

tú permanecerás, entre penas distintas a las nuestras,

amiga del hombre, a quien dirás:

“La belleza es verdad y la verdad belleza, -- es todo

lo que en la tierra sabes, y es todo lo que necesitas saber.”



LA PALOMA - (I Had a Dove)


Yo tuve una paloma muy dulce, que murió,

y he venido pensando que murió de tristeza.

¿Qué amargura tendría? Sus pies iban atados

con un hilo de seda que mis manos tejieron.


¿Por qué habéis muerto, dulces y pequeños pies rojos?

¿Por qué me abandonaste, por qué, dulce paloma?

En ese árbol campestre viviste solitaria,

¿por qué, cosita hermosa, no viviste conmigo?

Te di junto a mis besos los mejores guisantes,

¿por qué no haber vivido como en el árbol verde?



CITAS


- - Siempre eres nueva. El último de tus besos siempre fue el más dulce, la última sonrisa, la más brillante, el último gesto, el más grácil.


- - Los fanáticos crean un ensueño y lo convierten en el paraíso de su secta.


- - Nada me impresiona tanto con un sentido de lo ridículo como el amor. Creo que un hombre enamorado es la figura más triste del mundo. (Carta a su hermano George).


- - Me he encontrado con mujeres a quienes creo que realmente les gustaría estar casadas con un Poema y ser develadas por una Novela.



 

 


* Buena parte de la información sobre Fanny Brawne se basa en: “Hanson, Marilee. Fanny Brawne Biography & Facts. https://englishhistory.net/keats/fanny-brawne/, February 4, 2015”.

 

 

CAPÍTULO LIII - LEIGH HUNT

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CAPÍTULO LIII


LEIGH HUNT


 

James Henry Leigh Hunt, poeta, crítico, ensayista y periodista británico.

Southgate, Middlesex, 19-10-1784; Putney, Londres, 28-08-1859.

Era hijo de Isaac Hunt, un abogado de Barbados, y de Mary Shewell, hija de un próspero comerciante de Filadelfia, que se vieron obligados a huir a Inglaterra al comienzo de la Guerra Revolucionaria, dada su condición de conservadores incondicionales.

Leigh recibió su primera educación en la Christ's Hospital School de Londres, desde 1791 hasta 1799.

En 1801 se comprometió con Marianne Kent, hija de un sombrerero de la corte, cuando ella tenía trece años y él diecisiete, y se casaron a mediados de 1809. Tuvieron diez hijos, seis varones y cuatro niñas, nacidos entre 1810 y 1829.

Sus primeros poemas fueron publicados en 1801 bajo el título de Juvenilia, lo cual le permitió tener acceso al mundo teatral y literario del momento.

Escribió poesías de variadas formas que encarnan sátiras, epístolas, poemas cortos narrativos, poemas líricos, odas, sonetos y dramas poéticos.

Fue editor de periódicos influyentes en una época en que los periódicos estaban en la cima del poder.

En 1811, Leigh y su hermano John lanzaron el semanario Examiner, que abogaba por la abolición de la trata de esclavos, la emancipación católica y la reforma del Parlamento y la ley penal.

Aunque con méritos propios para figurar como brillante poeta, Hunt es más recordado por promocionar a los poetas jóvenes de su tiempo, como Keats, Byron y Shelley. De Keats publicó en 1816 el soneto O solitude en el Examiner, y en 1821 La Belle Dame sans Merci en el Indicator.

Los dos hermanos Hunt estuvieron presos durante dos años por sus ataques al impopular príncipe regente, a quien llamaron “a fat Adonis of fifty”. Sin embargo, Leigh siguió recibiendo visitas de sus amigos y continuó editando el periódico donde había aparecido el libelo.

Entre sus poemas más conocidos se incluyen: Captain Sword, Captain Pen, Abou Ben Adhem, The Nile, y el conocido Jenny Kissed Me, inspirado por Jane Welsh, la esposa de Thomas Carlyle. Sin embargo, los críticos concuerdan en que The Story of Rimini es probablemente su mejor poema.

A Legend of Florence y Lovers' Amazements, son dos de sus más destacadas obras de teatro.

Tradujo al inglés numerosos poemas del francés, el griego y el italiano.

Algunos de sus mejores ensayos se publicaron en el semanario Indicator y en The Companion.

Hasta su muerte continuó escribiendo para varias publicaciones periódicas.

Sus cenizas reposan en el Cementerio Kensal Green de Londres.

Allí se lee:

Señaladme como alguien que amó a sus semejantes.


EL NILO - (The Nile)

Fluye a través del antiguo silencioso Egipto y sus arenas,

como una tumba poderosa que piensa hilar un sueño,

y los tiempos y las cosas, como en esa visión,

parecen sostenerse a lo largo de sus arenas eternas, -

cuevas, columnas, pirámides, grupos de pastores

que vagaron por ese mundo antiguo, la extrema gloria

del ilustre Sesostris, y ese rayo del sur,

la reina sonriente que capturó las grandes manos del mundo.

Entonces llega un silencio poderoso, severo y fuerte,

como de un mundo abandonado por su gente,

y el vacío pesa sobre nosotros; entonces despertamos,

y escuchamos el paso del torrente bienhechor a lo largo

de las aldeas de Twixt, y pensamos cómo enfrentaremos

nuestro tranquilo viaje para bien de la humanidad.


MUERTE - (Death)

La muerte es un camino

por donde han ido nuestros amigos más queridos;

¿Por qué con tales líderes, el temor a decir: “Adelante”?

Su puerta nos rechaza,

tal vez sea muy pronto para ser juzgados,

pero en la inmortalidad se convierte en bálsamo.

Las madres la han traspasado: padres, niños, hombres

a quienes como vemos, no veremos de nuevo;

mujeres que siguen sonriendo su suspiro de amor.

¡Es muy tranquilo el viaje por el camino de la muerte!

¿Pero la culpa lo ha pasado?

¿Los hombres que no están preparados para morir?

¡Oh, silencio! -- ¡Habla Aquel que nos hizo a todos!

Todos somos humanos –

todos hombres, todos nacidos de madres;

todos nosotros mismos en el molde agotado de otros;

el nuestro se ha gastado, pero, seguro,

¡no para ser hermanos maltratados!


JENNY ME BESÓ - (Jenny kissed me)

Jenny me besó cuando nos encontramos,

dando un salto desde su silla;

tú, tiempo ladrón, que amas reseñar

dulzuras en tu lista, anota esta:

Di que estoy cansado, di que estoy triste,

di que la salud y la riqueza me ignoraron,

di que he envejecido, pero agrega,

Jenny me besó.


CITAS

- Los besos robados son siempre los más dulces.

- La música es la medicina de los corazones rotos.