CAPÍTULO LXXXII - ALAN SEEGER

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 CAPÍTULO LXXXII

ALAN SEEGER

 

Alan Seeger, poeta estadounidense.

New York, 22-06-1888; Belloy-en-Santerre, Francia, 04-07-1916.

Creció en Staten Island, en un hogar culto y rodeado de comodidades. Allí cursó sus primeros estudios en la Staten Island Academy y luego fue llevado a la Horace Mann School de Manhattan, hasta los doce años.

Su familia se trasladó a Ciudad de México, pero en 1902 Alan regresó con su hermano Charles a Nueva York para asistir a Hackley School, en Tarrytown. Tras graduarse en Hackley, Alan ingresó a la Universidad de Harvard, donde, como poeta en ciernes, recibió la influencia de los poetas románticos, mientras otros poetas de Harvard, como T. S. Eliot, experimentaban con versos más modernos.

También tradujo al Dante y a Ludovico Ariosto y ayudó a editar el Harvard Monthly, donde publicó muchos de sus poemas. Se graduó en Harvard con un BA en 1910, y se trasladó a Greenwich Village, en New York City. Allí intentó disfrutar de su idea romántica de una existencia bohemia, viviendo totalmente a través de los sentidos y haciendo a un lado las preocupaciones de la mente. Su padre se opuso a esa decisión de eludir la búsqueda de una carrera responsable a cambio de la búsqueda de la belleza. Aún así, Seeger continuó escribiendo poesía y durmiendo en el sofá de su compañero de clase y revolucionario declarado, John Reed.

Después de dos años Seeger decidió que New York no estaba a la altura de sus ideales y, financiado por algunos amigos que lo admiraban, se fue a París.

Allí encontró sus ideales de belleza encarnados en el ambiente cultural parisino y en sus nuevas amistades entre los artistas del barrio latino. Sus poemas de la época y la correspondencia con su padre sugerían también que había encontrado el amor. Cuando estalló la guerra entre Francia y Alemania en 1914, Seeger se alistó en la Legión Extranjera Francesa para defender a su amada Francia.

Al parecer, su espíritu aventurero buscaba las máximas emociones de la vida, pero en ese intento había también una vena fatalista que lo llevaba a sentirse atraido por la posibilidad de su muerte. De esta manera, su visión romántica de la guerra se convirtió en la razón de su poesía, a diferencia de poetas más realistas y antibélicos como Wilfred Owen y Siegfried Sassoon.

El poema de Seeger “I have a rendezvous with death” habla de una cita anunciada entre el narrador y la muerte misma.

Aunque el narrador del poema se arrepiente de dejar atrás los placeres de la vida y del amor, no tiene miedo ni aborrece la muerte. En su lugar, es estoico, y hace de la cita un punto de honor. El escritor estadounidense James V. Hart en Dictionary of Literary Biography describe así la curiosa relación entre el narrador y la muerte: “La unión del soldado caído y la muerte no se basa, desafortunadamente, en ninguna profunda creencia filosófica o religiosa, sino en una vaga fusión romántica de la belleza de la naturaleza, el amor sexual, y la vida en algún otro reino no definido”.

Su Ode in Memory of the American Volunteers Fallen for France, es considerada menos exagerada y egocéntrica, y por lo tanto un trabajo mejor logrado, pero aún así, I have a rendevouz with death es todavía más famosa.

Seeger murió en 1916 –irónicamente el 4 de julio- en el ataque a Belloe-en-Santerre, donde le dispararon en el estómago. Después de su muerte, el ejército francés le concedió la Croix de Guerre y la Medaille Militaire.

Poems, una colección de sus poemas fue publicada en 1917, con numerosas y variadas críticas.

Sus restos reposan en la Necrópolis Nacional de Lihons, en Somme, Picardia, Francia. Allí se leen, en inglés y francés, los dos últimos tercetos del primero de sus sonetos Bellinglise:


  Oh, si mañana caigo, quiero aquí mi reposo,
  y que, sobre mi tumba, con cada nuevo año,
  florezcan los capullos y canten las palomas;
 
  y al cruzar los amantes este lugar ignoto,
  hagan alto y se junten en un pequeño espacio,
  sus regazos muy cerca, cuando salga la luna.


 BELLINGLISE - I

  Al fondo en la pendiente del bosque que rodea
  la cima de unos verdes collados que conozco,
  las tierras ancestrales de Bellinglise se extienden
  y los bellos jardines y el hermoso castillo.
 
  Entre altos pastizales y arboledas umbrosas,
  era mi regocijo ver el ocaso y cómo
  cual espejo sereno se llenaba el estanque,
  y sus torres antiguas y muros carcomidos.
 
  Oh, si mañana caigo, quiero aquí mi reposo,
  y que, sobre mi tumba, con cada nuevo año,
  florezcan los capullos y canten las palomas;
 
  y al cruzar los amantes este lugar ignoto,
  hagan alto y se junten en un pequeño espacio,
  sus regazos muy cerca, cuando salga la luna.

 

  TENGO UNA CITA CON LA MUERTE - (I have a rendezvous with death)

  (De acuerdo con la Biblioteca JFK, este era uno de los poemas favoritos de John F.                      Kennedy,   y con frecuencia le pedía a su esposa Jacqueline que lo recitara).

 

  Tengo una cita con la muerte 
  en alguna barricada en disputa,
  cuando la primavera vuelva con susurro de sombra    
  y el aire tenga el aroma de los capullos del manzano;  
  tengo una cita con la muerte   
  cuando regresen los hermosos días azules de la primavera.


  Tal vez tome mi mano
  y me conduzca por su tierra de sombras         
  y cierre mis ojos y ahogue mi aliento,
  o quizás pase en silencio por su lado.  
  Tengo una cita con la muerte  
  sobre las cicatrices de alguna colina destrozada,         
  cuando regrese una vez más la primavera       
  y en la pradera asomen las primeras flores.

           

  Dios sabe que sería mejor estar profundamente hundido        
  entre almohadas de seda y plumones perfumados       
  donde vibra el amor en sueño placentero,      
  pulso con pulso, aliento con aliento,   
  donde se ama la serenidad de los amaneceres...          
  Pero tengo una cita con la muerte       
  a media noche en algún pueblo en llamas,      
  cuando la primavera otra vez regrese al norte;
  y yo, fiel a mi palabra empeñada,
  no faltaré a la cita.

 


  CITAS


  - En el gran mercado de la Tierra donde se trafica con Alegría,

  compra mientras tu bolsa aún se infla con la Juventud dorada.


  - La muerte no es nada terrible, después de todo. Puede significar algo aún más           maravilloso que la vida. No puede significar nada peor para el buen soldado. Entonces, no    estés triste.

  (Alan Seeger, en carta a su madre).

 

 

CAPÍTULO LXXXI - WALTER SAVAGE LANDOR

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 CAPÍTULO LXXXI

WALTER SAVAGE LANDOR *

 

Walter Savage Landor, poeta, escritor, ensayista, dramaturgo y crítico inglés.

Warwick, Inglaterra, 30-01-1775; Florencia, Italia, 17-09-1864.

Era hijo del matrimonio formado por el médico Walter Landor y su esposa Elizabeth Savage.

Recibió educación en Rugby School y en el Trinity College de Oxford, pero abandonó ambas instituciones por estar en desacuerdo con sus autoridades.

Dueño de un temperamento conflictivo y en ocasiones extravagante, pasó buena parte de su vida peleándose con su padre, sus vecinos, su esposa y, en general, con cualquier autoridad, si la consideraba ofensiva o creía que limitaba sus derechos. Pero, paradójicamente, también era magnánimo, bondadoso y leal con sus amigos,  y muy cercano a escritores como Robert Southey, Samuel Taylor Coleridge, Charles Lamb, Charles Dickens y Robert Browning, entre otros.

Amaba la naturaleza: No cortaba las flores, respetaba escrupulosamente los nidos de los pájaros y nunca participó en actividades de caza.

Gebir, su primera gran obra poética se publicó en 1796 y se reeditó en 1803.

Sus celebrados poemas de amor estuvieron inspirados en una sucesión de ideales románticos femeninos:

En Gales, conoció a Nancy Jones (o Evans), una chica local que le dio un hijo y para quien escribió algunos de sus primeros poemas de amor, refiriéndose a ella como “Ione”.

En Bath conoció a Sophia Jane Swift, que ya estaba comprometida con su primo Godwin Swift, con quien se casó a pesar de las ardientes súplicas de Landor en 1803. La llamó “Ianthe” y le escribió unos cuantos poemas de amor, inspirados en los clásicos griegos y romanos.

En 1806 se publicó Rose Aylmer, poema escrito en memoria de uno de sus amores de juventud, hija de su amigo Lord Aymer. Después del segundo matrimonio de su madre, Rose fue enviada con su tía a Calcuta, donde murió de cólera a los veinte años.

Para Rose Paynter, otra de sus musas, encantadora sobrina de Rose Aylmer, también escribió hermosas cartas y poemas hasta el final de sus días.

Dorothea Lyttelton, una de las mejores amigas de Elizabeth, la hermana mayor de Walter, estuvo en la mira de las conquistas del poeta. Su amigo y posterior biógrafo, John Forster, en Walter Savage Landor. A Biography. In eight books, nos recuerda que le escribió: “No me casé con ella porque yo no era económicamente independiente”.

En mayo de 1811 Walter contrajo matrimonio con Miss Julia Thuillier, hija de un banquero suizo empobrecido, de quien se había enamorado en un baile en Bath. Un mes después se trasladaron a vivir a Llanthony Abbey en Monmouthshire.

Después de tres años de matrimonio tormentoso, en los que intentó sin éxito adaptarse, se marchó a Francia, residió brevemente en Tours donde lo alcanzó su esposa, y luego se mudaron a Italia -Como, Pisa, Pistoia- antes de establecerse en Florencia en 1821.

En 1812 publicó Count Julian (El Conde Don Julián), una celebrada tragedia de tema español.

Pero tal vez su obra más conocida y aplaudida sea Imaginary Conversations, que empezó a escribir en 1824, con adiciones y modificaciones a lo largo de su vida, hasta 1853. Allí habla a través de personajes históricos imaginados, literatos, filósofos y hombres de estado, valiéndose de diálogos inventados y conversaciones producto de su imaginación, sobre arte, sociedad, historia, moral y los más variados temas políticos, filosóficos y religiosos.

La crítica consideró que la prosa era exquisita, balanceada, bellamente expresada y llena de poderosos apotegmas y epigramas, y lo consagró entonces como uno de los grandes de la literatura inglesa.

Entre 1837 y 1863 aparecieron sucesivamente Pericles and Aspasia, The Pentameron, Poemata et Inscriptions, The Hellenics of Walter Savage Landor, The Last Fruit of an Old Tree, Antony and Octavius, y Heroic Idyls, entre las más destacadas, que habrían de coronar su brillante carrera como escritor y poeta.

Murió en Florencia, ciudad donde escribió la mayor parte de su obra y donde vivió la mayor parte de su vida. Allí, en el cementerio inglés, reposan sus restos.

El epitafio grabado en su tumba transcribe las dos últimas estrofas del poema que en su memoria escribió el poeta inglés Algernon Charles Swinburne:


Y tú, su Florencia, bajo tu cuidado

recibe y guarda,

guarda a salvo su delicado polvo,

su sagrado sueño.

Así tus amantes, venidos de lejos,

unirán a tu nombre

su fama sin mancha,

como se unen el lucero de la mañana y el lucero de la tarde.



ROSE AYLMER

(El poema fue escrito en 1851, cuando Walter se enteró de la muerte de Rose, y está grabado en su tumba en un cementerio de Calcuta):


¡Oh, lo que vale el linaje imperial!

¡Oh, la forma divina!

¡Todas las virtudes y las gracias!

Rose Aylmer, lo tuviste todo.

Rose Aylmer, a quien estos ojos desvelados

pueden llorar, pero no ver,

una noche de recuerdos y suspiros

te consagro.



JORGE IV

(Savage Landor escribió este epitafio en latín para Jorge IV, cuyo tratamiento hacia Carolina de Brunswick había sido desagradable para el poeta):


Aquí yace

uno que yacía siempre y en todas partes,

el peor miembro de la peor familia,

Jorge, Rey de Gran Bretaña, el IV con ese nombre.

El sepulcro que lo guarda es amplio

y está suntuosamente decorado

para contener a todos los Nerones.



DISCURSO MORIBUNDO DE UN VIEJO FILÓSOFO

(Dying Speech of an Old Philosopher) (Escrito el día que cumplió 74 años)


Nunca luché por nadie, nadie lo merecía;

Naturaleza y Arte los amé por igual;

dio calor a mis manos el fuego de la Vida;

y estoy, mientras se hunde, listo para viajar.


LEVE ES EL AÑO QUE SE VA - (Mild is the parting year)

Leve es el año que se va, y es dulce

el olor de los copos del rocío;

la vida pasa en rudo y veloz vuelo

y su final produce escalofrío.

Cortejo su tristeza, espero el cierre,

pero al final lamento sobremodo

que no tendré en mi pecho ni en mi tumba

la lágrima que habría calmado todo.

 


VERSOS POR QUÉ QUEMADOS - (Verses why burnt)


¡Cuántos versos he tirado al fuego,

porque la palabra apropiada,

la más buscada,

se perdió sin remedio!


 

ÚLTIMAS PALABRAS - (Last Lines)


La muerte me hace guardia, y al oído

me susurra palabras que no entiendo,

mas, todo lo que sé de su lenguaje,

es que no existe la palabra miedo.


En 1851, cuando se enteró de la muerte de su amada Ianthe, quiso honrar su memoria y escribió:

¡Sofía! a quien rara vez llamé por su nombre,

y temblé cuando lo escribí; oh amiga mía,

¡separada tanto tiempo de mí! Una mañana soñé

que caminábamos de la mano por senderos

resbaladizos por la luz del sol: después que muchos años

habían volado, y los mares y los reinos se habían cruzado,

y mucho (¡ay, cuánto!), soportados por ambos,

unimos nuestras manos y contamos nuestra historia.

Ahora tu mano se ha escapado de la mía,

y el mármol frío la encalambra; tengo un sueño,

¿tú también sueñas? ¿y nuestros sueños son los mismos?



UNA CITA

- Sobre el amor, sobre el dolor, sobre cada cosa humana,

  el tiempo rocía el agua del Leteo con su ala.

 

 

* Con información de Walter Savage Landor: A Biography in Eight Books. By John Forster. Chapman & Hall. London. 1876.



CAPÍTULO LXXX - DANTE GABRIEL ROSSETTI

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 CAPÍTULO LXXX

DANTE GABRIEL ROSSETTI


Gabriel Charles Dante Rossetti, poeta, pintor, ilustrador y traductor inglés.

Londres, 12-05-1828; Birchington-on-Sea, Kent, 09-04-1882.

Era el mayor de los cuatro hijos de Gabriele Rossetti, poeta napolitano que se había exiliado en Inglaterra, y de la profesora angloitaliana Frances Polidori, hija de un noble erudito italiano.

Después de una educación general en el departamento junior del King's College (1836-1841), Rossetti dudó entre la poesía y la pintura como vocación. Cuando tenía alrededor de 14 años fue a «Sass’s», una escuela de dibujo en Bloomsbury, en el centro de Londres, y de allí, en 1845, a las escuelas de la Royal Academy, donde se convirtió en un estudiante a tiempo completo.

Mientras tanto, leía literatura romántica y poética : William Shakespeare, J.W. von Goethe, Lord Byron, Sir Walter Scott y cuentos góticos de terror. Estaba fascinado por la obra del escritor estadounidense Edgar Allan Poe.

A los 20 años, ya había realizado varias traducciones de poetas italianos y había compuesto algunos versos originales, pero también entraba y salía mucho de los estudios de los artistas y durante un breve tiempo fue, de manera informal, un alumno del pintor Ford Madox Brown.

A partir de 1860, las adversidades formaron parte de la agitada vida de Rossetti. Su matrimonio con Elizabeth Siddal, empañado por su constante mala salud, terminó trágicamente en 1862 con su muerte por una sobredosis de láudano. El dolor lo llevó a enterrar con ella el único manuscrito completo de sus poemas. Rossetti consideraba su amor por su esposa similar al amor místico e idealizado de Dante por Beatrice, y lo evidencia en la simbólica Beata Beatrix, pintada en 1863 y ahora en la Tate Gallery.

Sin embargo, la relación con Siddal se vio también severamente afectada por las continuas infidelidades de Rossetti, entre las que estuvieron principalmente sus dos modelos, Fanny Cornforth y Jane Morris.

Rossetti había disfrutado de un éxito modesto en 1861 con la publicación de The Early Italian Poets, y hacia fines de la década de 1860 sus pensamientos volvieron a la poesía. Comenzó a componer nuevos poemas y planeó la recuperación de los poemas manuscritos enterrados con su esposa en el cementerio de Highgate. Los poemas se publicaron en 1870 y fueron suficientemente bien recibidos.

En 1881 se ocupó de una edición revisada de Poems y Ballads and Sonnets, que contenía la secuencia de sonetos completa de The House of Life, donde describió el amor entre el hombre y la mujer con una intensidad trágica. Mientras tanto, un abogado hizo todo lo posible para poner en orden los asuntos financieros de Rossetti.

Hacia el final de su vida, después de una visita a Keswick, Rossetti regresó en muy mal estado de salud, oscurecido por su drogadicción y su creciente inestabilidad mental, posiblemente empeorada por su reacción a los salvajes ataques de la crítica sobre su poesía desenterrada. Pasó sus últimos años retirado, como un recluso. Murió en Birchington-on-Sea, Kent, Inglaterra.

El pintor, Rossetti, fue uno de los más conocidos en su época, y su producción fue muy abundante gracias a la magia de sus pinceles.

El poeta, Rossetti, fue uno de los mejores de su época, gracias a la magia de sus palabras.

Sus restos reposan en el Cementerio de la parroquia de Birchington, Kent, Inglaterra.

Sobre su tumba se lee:

Aquí duerme

GABRIEL CHARLES DANTE ROSSETTI

honrado bajo el nombre de

DANTE GABRIEL ROSSETTI

entre los pintores como un pintor

y entre los poetas como un poeta.

Nacido en Londres

de linaje principalmente italiano.

 

MEDIODÍA SILENCIOSO - (Silent Noon)


Tus manos abiertas reposan sobre la hierba fresca,

tus dedos parecen brotar como capullos rosados:

Tus ojos sonríen en paz. El pasto brilla y palidece

bajo los cielos ondulantes que se dispersan y se juntan.


Alrededor de nuestro nido, hasta donde alcanza la vista,

hay campos dorados de caltas con bordes de plata,

donde el perejil bordea los cercados de espino.

Es visible el silencio, inmóvil como el reloj de arena.


Al fondo de los brotes buscados por el sol, la libélula

cuelga como un hilo azul del cielo desprendido: --

Es así como esta hora alada planea sobre nosotros.


Oh, abracemos nuestros corazones por este regalo inmortal,

por esta hora inexpresable de estrecha cercanía,

cuando nuestro silencio era el canto del amor.


ENCONTRADO - (Found)

«Hay un mañana en ciernes en la medianoche» --

Así cantaba nuestro Keats, nuestro ruiseñor inglés.

Y aquí, mientras las lámparas sobre el puente palidecen

en la luz de la resurrección sin humo de Londres,

el amanecer rompe la oscuridad. Pero sobre la plaga mortal

del amor desflorado y el dolor sin ningún provecho,

que hace que este hombre jadee y esta mujer se intimide,

¿puede el día volver a volar desde la oscuridad?

¡Ay! ¿No hicieron estos dos corazones su promesa,

cubiertos por un manto bajo el seto

en el cortejo del crepúsculo? Y, ¡oh Dios! hoy

él sólo sabe que la sostiene; - pero ¿qué parte

puede tomar ahora la vida? Ella grita en su cerrado corazón, -

«¡Déjame, no te conozco, vete!»


LUZ REPENTINA - (Sudden Light)

He estado aquí antes,

pero cuándo o cómo, no puedo decirlo:

Conozco la hierba más allá de la puerta,

la fragancia dulce y penetrante,

el sonido de los suspiros, las luces alrededor de la orilla.


Has sido mía antes, --

cuánto hace, no puedo saberlo:

pero justo al volar la golondrina,

cuando giró tu cuello,

algún velo cayó, - lo supe todo.


¿Ha sido esto así antes?

¿No será que el remolino del tiempo

quiere restaurar el amor en nuestras vidas

a pesar de la muerte,

y hay entre día y noche un nuevo encuentro?


Entonces, ahora, -¡quizás otra vez!...

¡Oh, alrededor de mis ojos se agitan tus cabellos!

¿Yaceremos de nuevo como ahora,

y así, en nombre del Amor,

dormir y despertar, pero jamás romper esta cadena?


CITAS

- Como pintor era un gran poeta y como poeta era un gran pintor.

(Chascarrillo de la época).


- Era demasiado buen pintor para ser del todo un gran poeta, y demasiado buen poeta para ser del todo un gran pintor.

(Gilbert Keith Chesterton, escritor, filósofo y periodista inglés)


- Rossetti es uno de los grandes poetas de Inglaterra, es decir, uno de los grandes poetas del mundo. 

(Jorge Luis Borges).




CAPÍTULO LXXIX - CHRISTINA ROSSETTI

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 CAPÍTULO LXXIX

CHRISTINA ROSSETTI

 

Christina Georgina Rossetti (Ellen Alleyne), poetisa inglesa.

Londres, 05-12-1830; id., 29-12-1894.


Christina nació en el seno de una familia de poetas y artistas, y era la menor de cuatro hermanos, hijos de un poeta napolitano que se había exiliado en Inglaterra, y de una angloitaliana hermana del amigo y médico de Lord Byron. Fue educada en casa, principalmente por su propia madre, que había sido formada como institutriz y estaba comprometida con cultivar la excelencia intelectual de su familia. Y tuvo éxito: Christina se convirtió en una de las más sobresalientes poetisas de la era victoriana, María Francesca fue autora de un reconocido estudio sobre Dante y de libros de instrucción religiosa y gramática italiana, Dante Gabriel se distinguió como uno de los más sobresalientes poetas y pintores de su tiempo, y William fue un prolífico editor, crítico literario y de arte, y memorialista del movimiento prerrafaelita.


Aunque era apenas natural que la formación materna habría de encorsetar a Christina dentro de los rígidos cánones victorianos, sin posibilidad de evaluar otros tipos de pensamiento, sus posteriores escritos sobre la educación de su tiempo revelan un contraste entre la rebeldía, el erotismo y el descomplicado modo de vida italiano frente al sometimiento de la mujer victoriana.


A los dieciséis años ya había escrito más de cincuenta poemas, treinta y nueve de los cuales fueron impresos privadamente y circularon solo entre familiares y amigos, con elogiosos comentarios.


Christina nunca se casó ni tuvo hijos. A los dieciocho años estuvo cerca de unirse al pintor prerrafaelita James Collinson, y unos quince años más tarde el lingüista Charles Cayley también le propuso matrimonio, pero ambas relaciones terminaron, básicamente por incompatibilidades religiosas.

Aunque empezó a escribir siendo una niña, no fue sino hasta 1862 cuando publicó su primer libro Goblin Market and Other Poems.

Entre los dieciocho y veinte años escribió Maudy: A Story for Girls, una historia autobiográfica con pretensiones de novela, que se publicó tres años después de su muerte.

En 1856 publicó The Prince´s Progress and Other Poems, y en 1893 apareció Verses.

Un año después de su muerte se publicó New Poems.


Pero su vida fue también una cadena de enfermedades y es probable que las dificultades financieras, su elevada sensibilidad y su idea casi fanática de la religión hayan influido decisivamente en su salud: anemia, ansiedad, angina de pecho, crisis nerviosas, depresión, histeria, ataques de pánico, bronquitis aguda, tuberculosis y, finalmente el fatal cáncer de seno que acabó con su vida a los sesenta y cuatro años.

Sus restos reposan en el cementerio de Highgate en Londres.


El epitafio: Dejadme el último lugar.



ACUÉRDATE DE MÍ - (Remember)


Acuérdate de mí cuando esté lejos

en la lejana tierra del silencio

y no pueda tu mano sostenerme

ni yo dar media vuelta y regresar.

Acuérdate de mí si no hay más días

para nuestro futuro que soñaste:

Acuérdate de mí pues será entonces

tan tarde una oración como un consejo.

Y si llega un instante en que me olvidas

y luego me recuerdas, no te aflijas:

Si la noche y el barro son apenas

vestigios de los sueños que un día tuve,

mucho mejor que olvides y sonrías

en vez de que recuerdes y estés triste.



AMOR, CUANDO YO MUERA - (When I am dead, my dearest).


Amor, cuando yo muera,

no quiero cantos tristes;

no siembres en mi tumba

ni rosas ni cipreses:

Quiero la hierba verde

con lluvias y rocío:

Y si quieres, recuerda,

y si quieres, olvida.


Ya no veré las sombras,

no escucharé la lluvia

ni el lastimero canto

del triste ruiseñor:

Soñando en la penumbra

que ni avanza ni cede,

felizmente recuerdo,

y felizmente olvido.



TIERRA DE SUEÑOS - (Dream Land)


Donde lloran los ríos sin sol

arrojando sus olas al abismo

ella duerme un sueño encantado

del que no despertará.


Guiada por una estrella,

vino desde muy lejos

para buscar bajo las sombras

su lugar de reposo.


Dejó la rosada mañana,

dejó los campos de maíz

por el frío del crepúsculo

y el agua de los manantiales.


Como por un velo, a través de los sueños

mira la palidez del cielo,

y escucha el ruiseñor

que canta con tristeza.


Paz, paz, una perfecta paz

emana de su frente y de su seno;

su rostro mira hacia el oeste,

la tierra púrpura.


No puede ver la semilla

germinando en la colina y en el valle;

y no siente la lluvia

caer sobre su mano.


Descansa, descansa para siempre

sobre el musgo de la playa;

descansa hasta lo profundo del corazón

hasta el final del tiempo:


Duerme sin que la pena te despierte;

la noche sin mañana

brillará cuando la alegría se apodere

de su perfecta paz.



CANCIÓN DE LA NOVIA - (Bride Song)


Muy tarde para el amor, muy tarde para la alegría,

¡tarde, demasiado tarde!

Has vagado en el camino por mucho tiempo,

has dudado frente a la puerta.

La encantada paloma en su rama

murió sin compañero;

La encantada princesa en su torre

durmió y murió tras la reja;

su corazón se encogía de pesar

mientras tú la obligabas a esperar.


Hace diez años, hace cinco años,

hace un año,

aún entonces habrías llegado a tiempo,

aunque un poco tarde;

hubieses visto su rostro viviente,

que ahora no podrás ver:

La fuente congelada podría haber saltado,

los capullos haber cabalgado sobre el aire,

el cálido viento del sur podría haber despertado

para fundir la nieve.


¿Es hermosa ahora que está muerta?

Alguna vez lo fue;

con sus cabellos cubiertos de oro en polvo

era una reina digna del mejor de los reyes,

ahora debe llevar entre sus bucles,

blancas amapolas;

debe llevar un velo para cubrir su rostro

y allí la ansiada lápida:

¿O es que por fin el hambre mitigada

no precisa cuidados?


No le vimos nunca una sonrisa

o un ceño fruncido;

su lecho nunca le pareció suave,

aunque levemente se meciera;

prestó poca atención a su vestuario,

túnicas, adornos o trajes;

pensamos a menudo en su blanca frente adolorida

por el peso de la corona,

hasta que sus plateados cabellos mostraron en sus rizos

que habían sido demasiado oscuros.


Nunca hubo impaciencia en sus palabras;

sus tonos eran suaves,

y modulaba apenas

lo que creía necesario.

Su corazón se mantuvo en silencio

entre el ruido y el tumulto de la calle.

No hubo prisa en sus manos,

ni en sus pies;

no hubo alegría cerca de ella,

a la cual no le diera bienvenida.


Deberías haberla llorado ayer,

haberte consumido sobre su lecho,

pero ¿por qué llorar hoy

si ella está muerta?

Los que la amamos, en vez de llorar hoy,

coronamos su cabeza real.

Deja estas amapolas que hemos puesto,

tus rosas son demasiado rojas;

deja que crezcan, no para ti,

estas amapolas que hemos cortado y esparcido.


CITAS

- La esperanza es como una campanilla que tiembla desde su nacimiento.

- No elijas el amor en lo superficial sino en las profundidades.

- Un día en el campo vale por un mes en la ciudad.